4 de enero 2002 - 00:00

Remes Lenicov hace 4 meses que se prepara

Lo único que no puede alegar Jorge Remes Lenicov es falta de preparación. Aunque, reconoce, cambió mucho el cuadro de lo que había pensado en las últimas semanas.

Desde hace cuatro meses, por lo menos, integró un gabinete económico de emergencia por si el ministerio le caía en las manos. Y así le fue.

Más de uno puede sospechar que los ensayos previos de Remes Lenicov estaban inducidos por su jefe político, Eduardo Duhalde, quien podría haberlo instruido para que se alistara por si se derrumbaba el gobierno. Al menos, parece una consecuencia lógica de sus propios actos pasados con Raúl Alfonsín y otros radicales bonaerenses (Storani, Moreau), quienes sospechaban o apresuraban un desplazamiento de Fernando de la Rúa. Tal vez, conociendo a Remes y a quienes lo acompañaron en los ensayos, se puede suponer que, en verdad, decidieron internarse en un tablero de arenas económicas, por vocación pública o por diseñar respuestas a la creciente emergencia.

Sea por una u otra razón, lo cierto es que desde hace cuatro meses Remes y gran parte de su flamante equipo económico comenzaron a reunirse en secreto, todo los jueves a las 8.30, en uno de los salones del Banco Provincia, por inspiración de su titular, Ricardo Gutiérrez.
Por entonces Guitérrez cabalgaba sobre dos monturas: su amistad y colaboración con Domingo Cavallo y, en la otra, oficiando de tapadera para el desaguisado provincial de Carlos Ruckauf (por no mencionar sus desventuras al frente de una institución con múltiples complicaciones).

•Trabajo con bonos

Economistas con inclinación política peronista, y además de filiación bonaerense, a este grupo le costaba aterrizar en el centro de la Capital a esa hora de la mañana. Pero, finalmente, era un trabajo con un probable bonus, estuvieran o no en la nómina salarial de la provincia. A los dos anfitriones se les añadían esos jueves: Jorge Todesca, Lisandro Barry, Eduardo Amadeo, Juan Carlos Pessoa, Ernesto «Lalo» Ratti, un abogado administrativo conchavado en el BAPRO, que oficiaría de Horacio Liendo para redactar las leyes que desde hoy van al Parlamento. Eran esporádicas las visitas de Rodolfo Frigeri: aunque conocía de sobra la casa del Banco Provincia, Gutiérrez habitualmente ardía de ira por el estado en que el economista le había transferido la institución.

Sugerirle ideas a Cavallo y a Gutiérrez, o elaborar otras para un programa propio, fue el saldo habitual de esos jueves, teñidos además por las digresiones habituales que hacen los economistas sobre la política. Hubo más de un tropiezo por cierto populismo y defensa de la industria nacional -más si es automotriz (Todesca)- en algunos, frente al clasicismo ortodoxo de Remes y Gutiérrez, tan insólitamente adaptados a los pregones de los '70 de Duhalde y Ruckauf.

Aun así, gran parte de la biblioteca borroneada en estos cuatro meses se disipó cuando ya en operaciones secretas, la semana pasada, comenzaron a conocer la información de que Frigeri desbloqueaba desde su breve estancia en Economía.
Más se complicó cuando unos pasaron hacia áreas distintas del gobierno (Amadeo) y se incorporaron otros como Lamberto, quien inicialmente había sido tentado como jefe de Gabinete y no como secretario de Hacienda (desde Santa Fe llegó una orden contraria a la primera designación). Desde hoy, estos inquilinos y visitantes de los jueves al Banco Provincia, a las 8.30, empiezan sus jornadas completas en el Ministerio de Economía.

Te puede interesar