Retorna diálogo Economía-campo

Economía

De la tensión que provocó el paro del campo -con alta adhesión, por cierto- hace 90 días, ahora se pasa a un escenario en el que crece la posibilidad de un entendimiento con el gobierno. Felisa Miceli recibirá a los principales dirigentes del agro esta semana, inclusive hasta a las agrupaciones más combativas que impulsaron las protestas, «tractorazos» y cortes de rutas en ese paro. Pero no será fácil: el alza de la carne y del trigo es difícil de contener, aun con la clásica medida oficial que es limitando exportaciones. Es que la sequía sigue afectando a buena parte de las zonas rurales. No pasa ahora porque sea escasa la oferta por el auge de las ventas al exterior. Por este motivo, subir retenciones ahora no está en agenda. Es más bien un intento, correcto, de buscar soluciones conjuntas a los variados problemas que amenazan en paralelo con lograr un alza de precios.

El gobierno volverá a sentarse esta semana con dirigentes rurales que representan a tres entidades del campo. Esta reanudación del diálogo formal puede ser un punto de inflexión en la traumática relación campo-gobierno y el inicio de una postura más flexible entre ambas partes.

La ministra de Economía, Felisa Miceli, recibirá, cada uno a su turno, a la Sociedad Rural Argentina, Coninagro y Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), los mismos que plasmaron al cierre de la reciente exposición rural de Palermo «el grupo de las tres» entidades que unificaron discursos, para reclamarle al gobierno políticas para temas en común como carnes, trigo, leche y maíz. Pero no avanzaron desde ese momento y lo que se vislumbraba como un gran giro de la dirigencia hacia una posición más firme en defensade los intereses del sector se diluyó en pocas semanas.

La Sociedad Rural y Coninagro nunca tuvieron un corte de diálogo con el gobierno. Con matices, ambas entidades intercambian, aún por teléfono, información con la ministra de Economía o con funcionarios de su área.

Muy distinta es la situación de CRA, que tres meses atrás realizó, encabezada por su presidente, Mario Llambías, el primer paro del agro al gobierno de Kirchner. El éxito de dicha gestión gremial -sustentada en el corte de la comercialización- enojó al Presidente, quien ordenó cortar relaciones con la entidad y sus dirigentes. La misma Miceli había advertido apenas terminada la protesta, cuando recibió a Rural y Coninagro, que el tiempo de diálogo con CRA era «para más adelante». Y lo cumplió a rajatabla hasta tres semanas atrás cuando el gobierno flexibilizó más las exportaciones de carne vacuna. «Es hora de barajar y dar de nuevo», afirmó un dirigente que Miceli le dijo a Llambías en una comunicación telefónica que selló la promesa de un nuevo encuentro, que se postergó después reiteradamente. Pero el día llegó y el jueves próximo se reunirá CRA con Miceli.

En esta reunión el gobiernopondrá su cuota de buena voluntad e intentará dejar atrás un sinnúmero de críticas que varios dirigentes de CRA han reiterado durante las últimas semanas. De hecho, el último viernes, CARBAP, la confederación que reúne a ruralistas de Buenos Aires y La Pampa y que depende de CRA, emitió un comunicado en el que arengan a Miceli y critican a la Secretaría de Agricultura en su política sobre el trigo. Los ruralistas indican que Agricultura «incide fuertemente en la formación de precios cuando se aparta de la naturaleza de los mercados como lo hiciera en el mes de mayo fijando un valor índice muy superior al real del mercado y actuando esta fijación, en este caso, como una retención encubierta, o ... donde se han transferido valores al sector exportador». CARBAP, asimismo, subió el tono del enfrentamiento al calificar como «política suicida» la del gobierno.

Pero el eje de los encuentros entre Miceli y el campo será la carne. De hecho, las tres entidades ya elaboraron un plan que presentarán con el formato de proyecto o sugerencias al gobierno con posibles medidas que permitirían mejorar la rentabilidad de la ganadería. Dejarán a Miceli sus ideas, pero evitarán firmar cualquier compromiso ya que en el escrito aceptan precios tope para la carne siempre y cuando les liberen todas las exportaciones y el peso mínimo de faena. Esta cuestión podría convertir a las reuniones en un nuevo encuentro social ya que ambos pedidos están muy lejos de lo que el gobierno pretende hacer.

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