El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Los bonos públicos se entregarán como «actualización de las obligaciones de pago» del Estado argentino, tendrán interés variable y vencerán en 2013, dice la ley.
Asimismo, dispone que el Banco Central se encargue de determinar el procedimiento para compensar a cada banco por los perjuicios causados por normas aplicadas a raíz de la crisis y la devaluación del peso, en enero de 2002, cuando se puso fin a la convertibilidad de «uno a uno» con el dólar que regía desde abril de 1991.
La banca sufrió un descalce financiero debido a que los préstamos hipotecarios hasta 100.000 dólares y los personales hasta 30.000 fueron convertidos a pesos con un tipo de interés de dos por ciento anual y una actualización, primero por el índice de inflación (CER) que después se cambió a otro sobre el aumento del salario (CVS) debido a que el costo de vida había subido más de lo previsto.
En cambio, los depósitos a plazo fijo en dólares fueron pasados a la moneda nacional con un tipo de cambio de 1,40 peso por dólar y para los que quedaron retenidos en el llamado «corralito» financiero se dispuso intereses de dos por ciento anual y una actualización por la inflación (CER).
Dejá tu comentario