Ropa sube por mayores costos y por falta de competencia
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Inflación: el Gobierno espera que siga bajando, aunque reconoce ajustes pendientes en precios relativos
José Ignacio de Mendiguren
«Lo de setiembre tiene que ver con el cambio de temporada; sucede sólo dos veces por año», explica Héctor Kolodny, director ejecutivo de la Cámara Argentina de la Indumentaria. El mes pasado, por imperio de esa mudanza, la ropa subió 4,6%, influyendo de manera decisiva para que la inflación del mes fuera superior a 1%. «Esto se va compensar en febrero, cuando empiecen las liquidaciones», promete.
• Salvaguardias
Además de la natural barrera que constituye el tipo de cambio -infectiva aún a $ 3 por dólar, es cierto, para impedir el ingreso de prendas de Lejano Oriente-, el gobierno viene aplicando medidas paraarancelarias (salvaguardias, « licencias de importación no automáticas», etcétera).
«La importación de ropa cayó más de 75% desde diciembre de 2001; hoy está entrando algo desde Brasil y poco más desde Europa o Estados Unidos. Y respecto de China, tenemos derechos específicos hasta 2007 que gravan 65% el ingreso de textiles», dice José Ignacio de Mendiguren, vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) y hombre del sector. «En sentido inverso, también estamos exportando más de u$s 200 millones en prendas de vestir al año. De esa cifra, u$s 70 millones son exportaciones directas y el resto son compras de turistas.» El empresario no lo dice, pero es un hecho que estas ventas empujan hacia arriba los precios internos, obviamente.
Asimismo, desde diciembre de 2001 varias de las marcas internacionales que habían desembarcado en el país en la década pasada redujeron de manera notable su presencia o directamente desaparecieron. Esas marcas fueron reemplazadas en el imaginario colectivo de los sectores de mayor poder adquisitivo por otras, locales, que al no tener que pelearles el mercado a los importados fijan precios de «no competencia». Y dado que parte del sector socioeconómico al que están dirigidas sus prendas también está atravesando un momento de bonanza (exportadores, productores agropecuarios, etc.), los pagan.
«Fíjese que en los últimos doce meses la ropa salida de fábrica sólo subió 7%; la diferencia con el índice mayorista (que es más del doble) tiene que ver, creo yo, con los valores siderales que están cobrándose por los locales, sea a la calle o en los shopping», dice Kolodny. Una fuente del sector relata -para ejemplificar esto- que a una conocida marca de ropa infantil le pidieron $ 1.000 por m2 en concepto de llave para renovarle el alquiler en el mayor centro comercial del norte del Gran Buenos Aires.
• Beneficiarios
Pero, a pesar de estas quejas, la diferencia grande parece quedar en poder de los empresarios (fabricantes, minoristas, propietarios de locales), dado que los salarios del sector han crecido de manera casi marginal. El último incremento otorgado por la Cámara Argentina de Comercio, luego de una ardua negociación con el gremio de los mercantiles que encabeza Armando Cavalieri, fue de 18%, que además -en muchos casos- absorbía algunos de los aumentos por decreto concedidos por el gobierno. El salario mínimo quedó fijado apenas por encima de los setecientos pesos, el valor de un traje de precio medio.
«El costo laboral ronda 22% en nuestra industria; los mayores costos son la tela y los 'servicios', o sea, el lavado, el estampado, el bordado, el empaque...Y eso subió mucho más que los sueldos, no tenga dudas», afirma Kolodny. «A diferencia de lo que sucede con el comercio, la industria de la indumentaria ya tiene sus salarios en dólares casi a los niveles de la convertibilidad», asegura De Mendiguren.



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