Las autoridades rusas señalaron este miércoles el inicio de la "segunda etapa" de la crisis de combustible, debido a la intensificación de los ataques ucranianos con la infraestructura de petróleo rusa. El viceprimer ministro ruso, Alexandr Nóvak, afirmó en declaraciones televisivas que "estamos evaluando dónde es necesario redirigir flujos adicionales, ya que estamos entrando en la segunda fase de lo que denominamos una situación de mercado tensa".
Asimismo, anticipó que diversas refinerías volverán a operar en el corto plazo al finalizar sus tareas de mantenimiento, lo que permitirá una "mejora significativa" en las condiciones del mercado.
Se evalúan redirigir flujos de combustible y se anticipa una mejora con el reinicio de refinerías.
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Nóvak afirmó que el Ejecutivo implementó diversas herramientas para aplacar la crisis del combustible y que evalúa nuevos pasos. En esa línea, destacó la suspensión de las exportaciones de diésel y la activación de compras de carburante en el exterior.
Los problemas tras los ataques
Horas antes se supo que al menos dos redes de gasolineras volvieron a restringir las ventas de combustible en Moscú debido al déficit provocado por los ataques de drones ucranianos.
En ese marco, el ministro de Energía de Rusia, Serguéi Tsiviliov, reconoció que en las gasolineras rusas se están formando nuevamente colas.
La situación se agrava por la intensificación de los ataques ucranianos contra la infraestructura petrolera rusa.
Es la segunda ocasión en el año en que el Kremlin limita la comercialización de la venta de combustible, debido al déficit provocado por la ofensiva ucraniana contra la infraestructura crítica rusa. En un intento de atajar la crisis en el mercado, el Gobierno ruso autorizó la venta de gasolina Euro-2, que se encuentra por debajo de los estándares de calidad habituales.