El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prorrogó por otros 90 días una exención de la Ley Jones para facilitar el transporte de petróleo y combustibles entre puertos estadounidenses. La medida, adoptada en un contexto de suba de los precios de la energía y tensión en el estrecho de Ormuz, permite que buques extranjeros puedan movilizar productos energéticos dentro del país bajo condiciones específicas.
Donald Trump prorrogó la exención de la Ley Jones para amortiguar el costo de los combustibles en sectores
La medida extiende por 90 días la posibilidad de que buques extranjeros transporten productos energéticos entre puertos de Estados Unidos. La decisión busca asegurar el abastecimiento de gasolina, diésel y combustible para aviones en medio de la presión sobre los precios del petróleo por la guerra contra Irán.
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Trump prorrogó por 90 días la exención de la Ley Jones para permitir que buques extranjeros transporten petróleo y combustibles entre puertos de Estados Unidos.
La nueva prórroga tiene un alcance más limitado que la anterior y se concentra en el transporte de productos energéticos. Según confirmó un funcionario de la Casa Blanca, la medida incorpora además nuevas revisiones sobre la disponibilidad de buques estadounidenses antes de determinar si la exención puede aplicarse a viajes individuales.
“Hoy, la administración Trump emitió una prórroga de 90 días de la exención de la Ley Jones para garantizar que nuestras fuerzas armadas y sectores clave mantengan un acceso ininterrumpido a recursos críticos”, afirmó la portavoz de la Casa Blanca, Taylor Rogers.
La funcionaria sostuvo que la excepción permitió hasta ahora facilitar la entrega de productos esenciales como gasolina, diésel y combustible para aviones.
Qué establece la Ley Jones
La Ley Jones fue aprobada en 1920 y establece que la carga transportada por vía marítima entre puertos de Estados Unidos debe movilizarse en buques construidos en el país, de propiedad estadounidense y registrados bajo bandera estadounidense.
La norma fue creada con el objetivo de fomentar la industria naval norteamericana y preservar capacidad marítima local. Sin embargo, en situaciones de emergencia o presión sobre el abastecimiento, el Gobierno puede otorgar exenciones temporales para permitir la participación de embarcaciones extranjeras.
Trump había concedido en marzo una exención de 60 días para suspender de forma transitoria esos requisitos. A fines de abril, la Casa Blanca amplió el alivio ante las consecuencias económicas de la guerra contra Irán.
La nueva extensión mantiene la excepción, pero agrega un filtro adicional. Antes de autorizar un viaje, las autoridades deberán revisar si existen buques estadounidenses disponibles para realizar el transporte.
El impacto sobre el comercio energético interno
De acuerdo con el Instituto Cato de Washington, más de 54 millones de barriles fueron transportados entre puertos estadounidenses por buques extranjeros desde marzo, cuando el Gobierno estableció la exención.
“La exención ha aumentado el comercio interno”, señalaron investigadores del instituto en un comunicado.
Según ese análisis, en la mayoría de los casos los viajes se realizaron en buques sin conexión con adversarios de Estados Unidos, como China, y permitieron abastecer a empresas estadounidenses con productos energéticos locales que, de otro modo, habrían sido importados a un costo más elevado.
Ese punto es central para la administración estadounidense, que busca sostener el abastecimiento interno de combustibles en un contexto de precios más altos y mayor incertidumbre logística.
La guerra con Irán presiona al petróleo
La decisión se produce mientras el mercado energético estadounidense enfrenta una nueva presión por la guerra contra Irán. Los precios del petróleo subieron este lunes un 5% por las preocupaciones vinculadas al estrecho de Ormuz, una vía clave para el transporte internacional de hidrocarburos.
El conflicto comenzó tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán a fines de febrero y se extendió por Oriente Medio. Como respuesta, Teherán estableció un bloqueo de facto del estrecho de Ormuz, lo que aumentó los temores sobre la disponibilidad global de crudo y combustibles.
La situación también tuvo impacto sobre los precios internos de la gasolina en Estados Unidos, que subieron desde el inicio del conflicto y elevaron los costos para las familias.
Mientras tanto, las negociaciones para poner fin a la guerra y lograr la reapertura plena del estrecho permanecen estancadas. En ese escenario, la Casa Blanca busca ampliar herramientas logísticas para reducir cuellos de botella y asegurar el transporte de productos energéticos dentro del país.
Una prórroga con más controles
La nueva extensión no implica una liberalización total del transporte marítimo interno. A diferencia de la exención anterior, la prórroga actual exige revisar caso por caso la disponibilidad de embarcaciones estadounidenses antes de autorizar el uso de buques extranjeros.
Ese diseño busca equilibrar dos objetivos. Por un lado, sostener el abastecimiento de petróleo y combustibles en un contexto de crisis energética. Por otro, mantener parte de la protección que la Ley Jones otorga a la industria naval estadounidense.
La medida confirma que el mercado energético volvió a ocupar un lugar central en la agenda económica y de seguridad nacional de Estados Unidos. La combinación de guerra en Medio Oriente, presión sobre el precio del petróleo, mayores costos de combustibles y restricciones logísticas obligó al Gobierno a extender una herramienta excepcional para sostener el flujo interno de energía.



