Moscú - La corrida bancaria siguió ayer, pero nadie cree que arrastrará al sistema financiero y, mucho menos, provocará una crisis como la de 1998, que terminó en default y con ahorristas que perdieron el dinero depositado.
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De acuerdo con cómo se dan los hechos, lo más probable es que el episodio termine en una fusión y absorción de entidades, que disminuirá el número de bancos, pero fortalecerá al sistema. Se estima que caerán 200 de las 1.600 entidades que hay en Rusia.
La Asociación Bancaria descartó la crisis y elogió la decisión del banco central de disminuir las reservas que obligatoriamente deben mantener los bancos (encajes) y por su papel en la negociación de la compra del Guta-Bank por el estatal Vneshtorgbank (VTB). El Guta-Bank, que tiene 76 filiales, aceptó ser vendido al segundo mayor banco ruso, el estatal VTB, y el banco central le otorgó un préstamo al VTB para ayudarlo en la operación.
A comienzos de la semana, los ahorristas se encontraron con la desagradable noticia de que el Guta-Bank no devolvía más depósitos porque se había quedado sin dinero.
La turbulencia empezó en mayo cuando cerraron un banco chico por sospechas de lavado de dinero. En junio, otro pequeño banco solicitó su liquidación, y una entidad mediana, Dialog-Optim, anunció que dejaría de tomar depósitos a partir del 1 de julio. Después vino la infaltable aparición de listas anónimas de entidades con problemas que alimentaron la corrida.
El primer ministro Mikhail Fradkov dijo en una reunión de gabinete que el Estado pretende «estimular el fortalecimiento de los bancos mediante su fusión voluntaria, promover la competencia en el sector y especializar el mercado de servicios bancarios». Scott Bugie, director de Standard & Poor's, le dijo a la agencia «Reuters» que «es endémica la debilidad de las instituciones en Rusia, pero se solucionará. Nosotros no creemos que vaya a producirse una crisis bancaria auténtica como la de 1998».
La agencia Fitch dijo que sostenía su calificación de Alfa Bank, aunque estimó que los ahorristas habían retirado 70 millones de dólares de sus sucursales en Moscú esta semana. Pero Moody's señaló que había ubicado a 18 bancos bajo revisión por posibles bajas en su calificación, aunque indicó que mantenía la calificación Baa3 para la deuda soberana de Rusia.
El gobernador del Banco Central, Sergei Ignatiev, seguramente será víctima de la crisis que preocupa seriamente al presidente Vladimir Putin. Se lo acusa de haber intervenido muy tarde.
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