18 de mayo 2004 - 00:00

Saluzzi, en familia, hizo recital ejemplar

Dino Saluzzi, una apertura de lujo en el flamante Espacio Cultural Carlos Gardel, de Colegiales.
Dino Saluzzi, una apertura de lujo en el flamante Espacio Cultural Carlos Gardel, de Colegiales.
«Buenos Aires Jazz y otras músicas». Actuación de Dino Saluzzi ( bandoneón). Con Félix Saluzzi (saxos), Matías Saluzzi (bajo) y Jorge Savelón (batería). (Espacio Cultural Carlos Gardel; 13 de mayo).

Las causas, sin duda, son variadas. Han influido el empuje que dio en la región la permanencia del «Festival Internacional de Lapataia» y, cuando el precio del dólar lo permitía, la llegada de muchos grandes artistas norteamericanos y europeos para tocar en Argentina. Pero, seguramente, el principal impulso estuvo en la dedicación que pusieron muchos músicos argentinos para perfeccionarse, para romper con la tradición de tocar exclusivamente «standards», para buscar nuevos caminos, para estudiar y mejorar con sus instrumentos y también en los terrenos de la composición y los arreglos.

En la actualidad el jazz vive un momentode gloria en Buenos Aires: es enorme la cantidad de pubs y clubes que cada semana programan conciertos de este género y es creciente el interés del público -sobre todo, el más joven-para conocer las nuevas propuestas. En ese marco, la Secretaría de Cultura porteño organizó su tercer « Buenos Aires Jazz y otras músicas» que tuvo, con Dino Saluzzi, una apertura de lujo en el flamante Espacio Cultural Carlos Gardel de Colegiales. El bandoneonista y compositor salteño Saluzzi no necesita a esta altura demasiadas presentaciones. Pero vale decir que es una de las figuras que ha obtenido mayor reconocimiento exterior y que, finalmente, el público argentino ha comprendido también su importancia. Por eso fue numerosa la cantidad de gente -unas 800, con lo que quedó colmada la capacidad del lugar-que se acercó para escuchar este concierto compartido con su familia.

Con su hermano Félix «Cuchara» Saluzzi en saxos, su sobrino Matías Saluzzi en bajo y su yerno Jorge Sabelón en batería, Dino recorrió los que son sus terrenos habituales.

Mezcló la música argentina y el jazz -a través de la improvisación-en sus propios temas -»La pequeña historia», «Milongata», «Y amó a su hermano hasta el fin», «Negriche», «Lustrín»-. Recreó maravillosamente clásicos del tango -»Soledad», en uno de los momentos más altos del concierto, con solo de «Cuchara»- y del folklore -»La pobrecita», «Viene clareando»-. Exhibió todo su talento solista en el tango «Loca bohemia» y en el «standard» jazzero «My one and only love». Y enloqueció a un público que tuvo la oportunidad de reencontrarse con este gran músico argentino.

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