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9 de enero 2008 - 00:00

Sarkozy contrató dos Premio Nobel y anunció medidas

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Nicolas Sarkozy al frente de una multitudinaria rueda de prensa ayer en el Elysee Palace en París, inaugurando 2008. Sin embargo, no fue un inicio tan feliz para la izquierda, ante los deseos de Sarkozy de expandir la jornada laboral de 35 horas.
París (Reuters) - El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, dijo ayer que estaba decidido a cambiar el panorama económico del país pese a la situación internacional adversa. En ese sentido, expresó su esperanza de que 2008 suponga el fin de la semana laboral de 35 horas.

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En relación con estos cambios, el Premio Nobel de Economía, el estadounidense Joseph Stiglitz, confirmó que a pedido de Sarkozy presidirá una comisión que estudiará los instrumentos de medida del crecimiento, con la colaboración del indio y también Nobel Amartya Sen.

En un momento en el que los elevados precios del petróleo y las dificultades financieras ocasionadas por los problemas en el mercado «subprime» (hipotecas de alto riesgo) en Estados Unidos están empañando las perspectivas económicas, Sarkozy dijo en su primera y multitudinaria rueda de prensa formal en el Palacio Elíseo, desde que asumió el cargo el pasado mayo, que el auténtico freno del crecimiento francés está en casa.

  • Poco trabajo

  • «La situación internacional es menos buena de lo que podíamos esperar, pero éste, si no fuera el problema, sería otro», dijo el mandatario francés y se preguntó: «¿Qué queremos hacer? ¿Que haya crisis subprime o no, clima internacional mediocre o no? Liberemos las fuerzas de trabajo de Francia. El problema de Francia es conocido, no trabajamos lo suficiente mientras otros trabajan más. ¿Qué tiene que ver eso con la crisis de las subprime?».

    La estrategia económica de Sarkozy pretende alentar a la población a trabajar más y pese a que ha caído en las encuestas durante las últimas semanas, no se ha echado atrás respecto de temas tradicionalmente tabúes, como modificar la semana laboral de 35 horas.

    Preguntado en rueda de prensa si esperaba que 2008 supusiera el fin de una medida introducida hace una década por los socialistas que entonces estaban en el poder, Sarkozy expresó con claridad, «a decir verdad, así es».

    En noviembre ya había anunciado sus planes para acabar con esta medida, por ejemplo haciendo que algunas firmas se desvinculen del límite de 35 horas a cambio de aplicar subas salariales. La oposición socialista criticó la rueda de prensa de dos horas por su parquedad en medidas concretas que aborden las preocupaciones principales de la opinión pública, como el poder adquisitivo.

    También salieron al choque los sindicatos franceses. «Si se trata del fin de la duración legal del tiempo de trabajo, es cuestionar las horas extraordinarias, su remuneración adicional y, por tanto, el ' trabajar más para ganar más'», afirmó el sindicato CFDT (Confédération Française Démocratique du Travail) en un comunicado. El gran eslogan de la campaña electoral de Sarkozy, que quería ser el «presidente del poder adquisitivo», era «trabajar más para ganar más».

    Pero Sarkozy se esforzó por anticiparse a esos ataques y en su discurso aclaró que «el poder adquisitivo es un anticipo, pero no es lo único. Reducir el debate político al poder adquisitivo es absurdo».

    Respondiendo a una amplia variedad de preguntas, incluida si tenía previsto casarse con la modelo Carla Bruni, la representación africana en organizaciones internacionales y el servicio sanitario, Sarkozy trató de lustrar su imagen de hombre de acción.

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