Daniel Scioli se sacó una foto junto a Lula da Silva, ataviado con el poncho criollo que le llevó de regalo a Brasilia. Los rodean el embajador Juan Pablo Lohlé, los senadores Mario Losada, Marcelo López Arias y Rubén Giustiniani, el diputado Eduardo Arnold y el ministro Celso Amorim.
Brasilia - En otro pico crítico de convivencia en el Mercosur, a la espera de una cumbre entre Néstor Kirchner y Lula da Silva en Paraguay, Daniel Scioli reforzó ayer las quejas del gobierno argentino para que Brasil acceda a moderar los «desequilibrios» comerciales que existen entre ambos países. Con diplomacia, el vicepresidente elevó el reclamo en una reunión que ayer a la tarde mantuvo, en esta ciudad, con Lula da Silva -quien enfrenta la peor crisis política desde que accedió al gobierno en 2002-.
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Con un tono más confrontativo, lo había planteado, por la mañana, ante el vicepresidente brasileño, José Alencar Gomes da Silva. «Si queremos un proceso de integración efectivo y duradero, se deben resolver los desequilibrios», dijo en la charla con Lula, quien recibió a la comitiva argentina -los senadores Mario Losada, Rubén Giustiniani y Marcelo López Arias, y el diputado Eduardo Arnold, a quienes se sumó el embajador Juan Pablo Lolhé- escoltado por el canciller Celso Amorim.
«Debemos buscar una relación interna compensatoria», respondió el presidente brasileño sin dar precisiones sobre cuándo y cómo se podría avanzar con un proceso que ayude a empardar el nivel de competitividad que ofrecen ambos países. Y, a modo de defensa, argumentó: «Como sus industriales, a mí también me reclaman los guachos (sector agrícola) que dicen que son perjudicados por los productos argentinos», dijo Lula que, sin embargo, pidió que las diferencias entre la Argentina y Brasil no se conviertan en un «obstáculo» para la integración regional. Las palabras más duras, de todos modos, se habían escuchado por la mañana, cuando el vicepresidente visitó a su par brasileño,Gomes da Silva. Allí, Scioli le otorgó al problema comercial un alcance político extremo. «Debe haber una integración mayor entre los dos países para enfrentar la competencia internacional, para prevenirnos de la competencia desigual», dijo Gomes. «Entonces,no es desmedido el pedido de la Argentina respecto de eliminar los desequilibrios dentro del Mercosur, porque eso afecta la gobernabilidad y genera conflictos», intervino Scioli. «Lanuestra es una economía abierta, no hay que tenerle miedo a la integración», respondió Gomes.
La referencia del vicepresidente apuntaba a la « invasión» de productos chinos, pero Scioli la aprovechó para filtrar el reclamo de la administración Kirchner. Luego, en una charla con el periodismo argentino, Gomes da Silva llamó a profundizar el proceso de integración y recurrió al humor para minimizarlas diferencias entre los empresarios argentinos y brasileños. «Las únicas diferencias son por Boca Juniors y el Flamingo», bromeó. El vice de Lula es un industrial del rubro textil, proveniente de San Pablo, la región donde se concentra el mayor nivel de rechazo a la integración regional. «Hay que administrar las dificultades que vayan apareciendo día a día», dijo, luego, más serio.
Antes de iniciar el regreso hacia Buenos Aires, Scioli fue invitado por el presidente brasileño a visitar en el Palacio do Planalto. A las 17.45, Lula apareció junto a Amorim en el tercer piso de la sede gubernamental, donde lo esperaba la comitiva argentina encabezada por legisladores. Allí, la comitiva argentina se enteró -antes que la prensa brasileña- que José Dirceu, jefe de gabinete de Lula, y uno de los ministros complicados por las denuncias sobre coimas a legisladores, había renunciado a su cargo para volver a ocupar una banca en el Congreso carioca.
• Pulseada
La profunda crisis política que afecta al gobierno de Lula -una versión carioca de los sobornos en el Senado de los días de Fernando de la Rúa- fue, naturalmente, un tema que se abordó en todas las conversaciones. «Forma parte de la campaña política», intentó Lula amortiguar el escándalo. La cumbre Scioli-Da Silva amplía una grilla de encuentros bilaterales para intentar encarrilar una pulseada sobre desequilibrios económicos. Días atrás, se citaron los cancilleres Rafael Bielsa y Celso Amorim; luego fue el turno de los ministros de Economía, Roberto Lavagna y Antonio Palocci. Esa saga debería coronarse este domingo, en Asunción, Paraguay, en la reunión del Mercosur con una cumbre entre Kirchner y Lula. Pero por ahora, el argentino sólo tiene pautada una reunión con el presidente paraguayo Nicanor Duarte Frutos y participar del encuentro, más amplio, con todos los mandatarios de la región.
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