23 de abril 2001 - 00:00

Se acabó la calma económica para Cardoso

Rio de Janeiro (Bloomberg) --Durante gran parte de la reciente crisis de deuda de la Argentina, los brasileños se sintieron muy seguros.

La economía de Brasil prosperaba y su tipo de cambio flotante parecía capaz de absorber golpes del exterior, a pesar del temor a que su vecino y socio comercial más cercano incumpliera los pagos de su deuda de $ 128.000 millones.

Esta calma se acabó. El real brasileño ha perdido 13 por ciento frente al dólar en lo que va del año, lo que revivió el miedo a una nueva alza en la inflación. El encarecimiento de los créditos hace peligrar las ganancias empresariales. Y los precios de las acciones y los bonos se están precipitando, y podrían caer aun más.

«Repentinamente la historia de Brasil cambió por completo», dijo Christian Stracke, estratega de ingreso fijo para Latinoamérica de Commerzbank Capital Markets Corp. en Nueva York.

«Los que salieron de la Argentina para invertir más en Brasil están pensando ahora en retirarse también de Brasil.»

El popular bono Brady C de Brasil, que a fines de enero se negociaba cerca de un máximo de cuatro años, ha caído 8 por ciento desde entonces. El índice de referencia Bovespa de las acciones más cotizadas en el mercado accionario de San Pablo ha perdido casi 10 por ciento este año en moneda local y 20 por ciento en términos de dólares, lo que lo sitúa en séptimo puesto entre los índices de peor desempeño de los 65 monitoreados por Bloomberg.

Y lo peor de todo es que el real se ha debilitado tanto que ha hecho que los inversionistas estudien en forma más detallada y críticamente los fundamentos de la economía. Brasil parece vulnerable, endeudado y con una de las mayores brechas presupuestarias de Latinoamérica.

«Ya que mucha gente se ha retirado de la Argentina, ese país ha dejado de ser noticia», dijo Charles Cassel, que administra deuda de mercados emergentes por cerca de $ 450 millones para Standard Americas en Miami. «La debilidad del real y el creciente costo de la deuda les han recordado a las personas el déficit de cuenta corriente de Brasil y su dependencia de la inversión extranjera directa».

La rapidez del cambio tomó a muchos por sorpresa y deshizo las estrategias de algunos inversionistas. Muchos invirtieron en Brasil esperando que las tasas de interés bajaran y que la economía, que se esperaba creciera más de 4 por ciento, produjera un alza en los precios de las acciones y una mejora en la calificación de la deuda del país. Ahora es improbable que la calificación mejore este año, dijo Stracke, y las ganancias de las empresas se verán afectadas.

Las ganancias récord de compañías como Petróleo Brasileiro SA, controlada por el Estado, y Cia. Brasileira de Distribuiçao-Pao de Açucar, la segunda cadena de supermercados, podrían no repetirse en 2001.

La rentabilidad de compañías endeudadas como Globo Cabo SA, la mayor empresa de televisión por cable, podría disminuir aun más en el futuro. La compañía perdió 44 por ciento de su valor este año y 52 por ciento en términos de dólares.

«Algunas personas se preguntarán: ¿por qué invertir en Brasil si puedo obtener un buen margen en las empresas estadounidenses con menos riesgo?», dijo Cassel.

Inflación

El real, la tercera de las monedas de peor desempeño frente al dólar este año, se ha debilitado tanto que los precios al consumidor han subido, obligando al banco central a subir las tasas de interés en dos ocasiones en las últimas cuatro semanas, incluso un alza de 50 puntos básicos a 16,25 por ciento esta semana. El aumento de las tasas tuvo el propósito de que el país cumpla con su meta de inflación de 4 por ciento este año.

Y, lo que es más, el banco central ha tenido que vender deuda atada al dólar para impulsar al real, y por tanto las obligaciones de Brasil aumentaron por primera vez en lugar de sólo cubrir la deuda por vencer.

El alza en las tasas y las ventas de deuda atada al dólar amenazan con subir el déficit fiscal de 53.400 millones de reales, de por sí uno de los mayores de Latinoamérica, de 4,9 por ciento del producto interno bruto. El banco prefiere vender deuda en lugar de dólares para conservar sus reservas de divisas fuertes de $ 34.500 millones.

«Quiero que la Argentina incumpla su deuda lo antes posible», dijo Nathan Blanche, economista de Tendencias, firma de consultoría económica de San Pablo. «Los elementos fundamentales de la economía de Brasil son buenos, inflación, déficit presupuestal, etcétera. Pero si la crisis en la Argentina continúa, el alza del dólar frente al real empezaría a erosionar esos fundamentos». En Nueva York, estrategas especializados en Latinoamérica recomiendan a sus clientes vender acciones de la Argentina y Brasil.

Los estrategas dijeron que los inversores deberían comprar acciones de exportadores brasileños y mexicanos y retener efectivo para uso futuro.

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