Se espera la última campanada del año

Economía

Ya estamos en tiempo de descuento y es poco probable que en las próximas horas cambie radicalmente lo vivido hasta aquí. Esto es: un mercado que parece haber escogido moverse por su propia inercia y dinámica, sin prestar más que una atención puntual a las circunstancias que pueden afectarlo. Si se quiere, y para utilizar una definición clínica, podríamos decir que fue un mercado bursátil "autista".

Este tipo de síndromes -como muchos otros- no son ni malos ni buenos, sino "muy duros" especialmente para los responsables. Poco importa saber entonces cuándo el mercado recobrará "la cordura" (si es que alguna vez fue cuerdo), aunque esto no nos exime de ir preparándonos para cuando las "cosas se den vuelta".

  • "La fiesta"

    Mientras tanto lo más sensato -sobre todo por estar en temporada de celebraciones- es plegarnos al buen humor general y participar de "la fiesta", aun a sabiendas de que con ello contribuimos más a que las cosas (la suba de los precios) se extralimiten.

    Alguien podría pensar que 0,07 por ciento que perdió ayer el Dow al cerrar en 12.501,52 puntos fue una muestra de mesura, pero que el mercado retrocediese ante los anuncios que en noviembre la confianza de los consumidores, la actividad manufacturera en el Medio Oeste y la venta de viviendas usadas crecieron más de lo esperado, simplemente refleja "lo chico" que está el mercado en estos días y que los participantes son mayoritariamente profesionales, mucho más preocupados con el reajuste de sus carteras ante el cierre del año, que ante cualquier circunstancia de la realidad.

    No es que estas noticias no fueran importantes (de hecho la tasa de los treasuries a diez años se empinó a 4,696% anual), es sólo que no lo fueron para el mercado bursátil. La próxima vez que nos encontremos habremos arrancado la última hoja del calendario, ojalá que esto nos sirva para ser más sabios y más buenos. ¡Feliz Año Nuevo!
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