20 de agosto 2002 - 00:00

Se frustró fusión entre SW y AIRG

La fusión entre Southern Winds y AIRG (ex LAPA) estaría definitivamente caída. De acuerdo al trascendido, lo único que podría reflotar la operación es el resultado de un «due dilligence» encargado por la aerolínea propiedad de Eduardo Eurnekian sobre los libros de SW. Pero todo indica que la unión de ambas empresas no se producirá.

La versión indica que Eurnekian, que tiene 30% de las acciones de Southern Winds, habría llegado a la mesa de negociación porque Juan Maggio -propietario de 70% de SW-le habría garantizado un prerrequisito no menor: la canadiense Bombardier, que le alquila sus jets regionales, le pagaría un dinero en efectivo por la devolución de esas aeronaves.

La razón es que los jets de no más de 80 plazas son hoy por hoy el ítem más buscado por las grandes aerolíneas de Estados Unidos, que han anunciado públicamente su intención de volar esa clase de máquina para reducir costos. De hecho, tanto United como American hicieron públicos planes de recortes de gastos que incluyen el abandono de grandes aeronaves y su reemplazo por otras más pequeñas, ante la dramática caída de pasajeros transportados.

• Reemplazo

Y como lo que sobran en el mundo son Boeing 737-200 (el modelo más antiguo de esta confiable aeronave), el acuerdo preveía el reemplazo de los jets regionales por máquinas de esa clase, que llevan el doble de pasajeros, pero que hoy en la Argentina (igual que en Estados Unidos) resultan excesivas para las tasas de ocupación de asientos actuales.

Sin embargo -siempre a estar de la versión-la realidad sería otra: ante el atraso en el pago de las cuotas del «leasing» de esas aeronaves, Bombardier estaría a punto de denunciar el contrato y recuperarlas; SW debería salir a buscar nuevas máquinas (B-737) para reemplazarlas. Hasta que eso sucediera, la flota de SW se vería reducida justamente a los cinco B-737 que incorporaría a través del acuerdo con AIRG. Pero fuentes de SW desmintieron de plano esta especie: «La relación con Bombardier es normal y no está previsto que nos retiren las aeronaves».

El fracaso de esta fusión será, sin dudas, frustrante para ambas partes:

De ser ciertas las versiones, SW prácticamente quedaría sin flota para sus vuelos de cabotaje pocos días después de haber iniciado su primera ruta inter-nacional a Miami con un Boeing 767 (otra máquina similar aún no ha llegado al país porque habría problemas de matriculado). Y dado que -como sucede en toda la industria aérea, con Dinar concursada y vendida a American Falcon, y Aerolíneas Argentinas también en convocatoria de acreedores-SW también tiene problemas financieros provocados por la recesión, se le dificultaría encontrar reemplazos.

Eurnekian tampoco quedaría conforme dado que su intención era salir del negocio aerocomercial para enfocarse de lleno en su empresa «core», Aeropuertos Argentina 2000. ¿La razón? AIRG tendría un déficit operativo mensual de u$s 1,2 millones, y el empresario ya no querría seguir sufragándolo con fondos propios. Por eso seguirá buscando un socio estratégico que se haga cargo de AIRG a cambio de un aporte.

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