El humor en el mercado mejoró. Sólo falta que el gobierno dé señales de que el conflicto con el campo terminó para que los inversores y ahorristas estén más tranquilos. Los datos centrales que marcan la distensión fueron:
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El dólar «contado con liquidación», que se utiliza para fugar divisas, bajó de $ 3,19 a $ 3,135. Significa que bajó la salida de dólares del país, aunque es cierto que el Banco Central ayudó con la compra de títulos y quitando dinero del mercado a través de pases (operaciones de dinero de 1 y 7 días con los bancos).
La tasa Badlar, que es el promedio que pagan los bancos por plazo fijo a 30 días de más de $ 1 millón, bajó dos puntos a 14% anual.
Los reacomodos de cartera tuvieron como centro a los bonos. Se revirtió la tendencia. Los grandes inversores vendieron bonos en pesos y compraron títulos en dólares. Confían en que mejore el precio y que la divisa aumente de valor. Es decir, hicieron el camino inverso al que venían recorriendo.
Las AFJP marcaron el rumbo, cuando los bonos en pesos abrieron en alza, fueron vendedores y compraron títulos en dólares, en particular BODEN 2012, que corta cupón de renta y capital a fin de mes.
El Banco Central, en cambio, fue comprador de bonos del canje de la deuda, aunque su intervención no incidió en el precio final. Este título terminó 1,50% arriba, pero llegó a subir 2,80%. Las operaciones se hicieron con optimismo, pero no hubo euforia. Es más, a una hora del cierre, todo se tranquilizó y bajó el ritmo de compras y ventas. Quedaron a la espera del discurso presidencial.
Los cupones PBI tuvieron un día intrascendente. Sus precios no cambiaron y se mantuvieron al margen de todo lo que ocurrióen el mercado porque negociaron en el Mercado Abierto Electrónico (MAE) apenas $ 700 mil, cuando unos días antes habían operado arriba de $ 25 millones por la intervención del Banco Central.
Los bonos posdefault en pesos tuvieron caídas generalizadas, salvo el BOGAR, que subió 0,20%. Los demás perdieron alrededor de 0,50%.
Buena demanda
En cambio, los bonos en dólares tuvieron mejor comportamiento. Los BONAR X y XIII subieron casi 1% con una interesante demanda del sector privado. Aquí no estuvo presente el Banco Central.
En cambio, donde actuó con firmeza fue en el mercado de cambios. Al principio, vendió dólares para destrabar las operaciones, porque la divisa abrió en el Forex-MAE a $ 3,03, pero en blanco, sin demanda. El Central vendió por debajo de ese precio, pero enviando una señal de que no iba a dejar caer ni subir al dólar. A partir de ese momento, los exportadores comenzaron a liquidar dólares y al mediodía la divisa se desplomó a $ 3,019. La mesa del Central fue entonces compradora y su acción coincidió con el Banco Nación, que adquirió dólares para el Tesoro. Entre los dos bancos compraron casi u$s 150 millones, que impidieron una fuerte baja de la divisa. Las reservas subieron a u$s 47.611 millones. El dólar cerró a $ 3,024 y en las casas de cambio siguió a $ 3,05 para la venta. El euro continuó a $ 4,90.
La demanda del público cayó. Tienen menos incertidumbrey por eso no se refugiaronen la divisa. Los negociosen el MEC, la plaza de los corredores de cambio que abastece a parte del mercado minorista, operó u$s 163 millones, 35% menos de lo que movía diariamente durante la crisis.
Todos los futuros del dólar bajaron. En el OCT, el dólar vale para el último día de julio $ 3,022 (-0,20%) y para fin de año $ 3,1355 (-0,25%).
Del gobierno depende que hoy siga este mejor clima.
La otra incógnita es cómo evolucionará el dólar, si seguirá en estos valores o se lo reajustará a la suba de a poco. El Banco Central, que tuvo un rol clave para controlar a un mercado tenso durante el conflicto, debe ser el más ansioso para que haya más señales positivas, ya que su intervención se prolongó más de lo deseado.
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