Malas señales está recibiendo el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, con el alza de precios de alimentos. No importa ya que el INDEC luego no los refleje: se trata de productos muy sensibles para el consumidor, como el caso de la carne. Es muy diferente del impacto que puede tener, por ejemplo, la suba de 22% en prepagas, luego camuflada en el Indice de Precios de febrero. Aquí el alza es de 10% promedio en 15 días con cortes que lo hicieron más de 20%. ¿La razón? Se puso precio máximo al Mercado de Hacienda de Liniers, productores dejaron de vender en esa plaza, surgieron ferias en el interior fuera del alcance de Moreno donde se hacían ventas a precios de mercado y hay carnicerías que ahora están convalidando estos valores. No es lo único que perfora los controles del funcionario. El pollo se está pagando con 15% de alza, al igual que los huevos y el pescado. Queda al desnudo así la poca eficacia de las medidas impulsadas para contener precios. Y tampoco sirven para morigerar las expectativas por el alza del costo de vida. Hasta los gremios ya contemplan una inflación pasada y por venir de 15% para sus demandas salariales.
Los carniceros ya reconocen lo que las asociacionesde consumidores denuncian desde principios de mes. La carne subió 10% en promedio en las primeras dos semanas de marzo y ya no se respetan los precios que el gobierno fijó para 12 cortes populares (algunos de los que aumentaron hasta 25%). El impacto de ese incremento sería una suba directa de 0,5% en el índice de inflación de marzo, claro que si no se lo manipula. Pero además se registraron alzas en otros productos de la canasta básica, como pollo, huevos y pescado. En el último caso es de casi 30%, como anticipo de un mayor consumo durante Semana Santa.
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El vicepresidente de la Asociación de Propietarios de Carnicerías de la Capital Federal, Alberto Williams, lo advirtió ayer a este diario. «El aumento es de poco más de 10% hasta ahora. Con esos números, los carniceros ya no podemos cumplir con el acuerdo de precios». El argumento del dirigente es que «en los remates del interior del país se vende el ganadoen pie a precios mayores a los fijados por el gobierno. Desde mediados de febrero que esos precios vienen aumentando. A nosotros nos llega la carne a $ 6,30 y $ 6,50 en promedio el kilo», explicó. Al recibir la media res en esos valores, según los carniceros, es imposible mantener los precios en el mostrador.
Susana Andrada, del Centro de Educación al Consumidor, confirmó las subas en los precios. «Los aumentos no sólo se dan en las carnicerías sino también en los supermercados. Hay 10% de incremento en general que afecta a los 12 cortes que hasta ahora trataban de mantenerse en los límites impuestos por el gobierno».
Divergencias
En lo que no coinciden los carniceros con las asociaciones de consumidores es en las causas del aumento. Los comerciantes minoristas argumentan que la media res les llega con subas debido a que la Secretaría de Comercio Interior que dirige Guillermo Moreno impuso un listado de precios máximos en el Mercado de Hacienda de Liniers por el que muchos productores optaron por comercializar la hacienda en remates directos en el interior del país. Allí los precios están liberados y, como la mayor parte de los frigoríficos compra la hacienda en esos remates, en el momento de vender los cortes a las carnicerías no respetan los precios de Liniers.
En cambio, Andrada, aunque reconoce que en marzo siempre sube el precio de la carne, indicó que ahora no debería ser así porque desde las entidades del agro dicen que los productores están vendiendo a precios cada vez más bajos. «Con la crecida del río Paraná, que provocó la pérdida de más de 10.000 vacunos y dejó aislados a 40.000, se está rematando desde hace semanas el ganado. Me dicen que los precios a los que se vende son muy bajos, por lo cual la carne en las góndolas debería caer», explicó Andrada.
La crecida del río Paraná obligó a la evacuación de alrededor de 250.000 cabezas de ganado en la provincia de Santa Fe, según informaron fuentes del gobierno provincial. El movimiento de hacienda hacia tierra firme fue incesante en los últimos días y voceros del Ministerio de la Producción estimaron que actualmente quedan en zona de islas y terrenos anegadizos unos 40.000 animales que probablemente mueran en los próximos días.
Desde ADECUA, Sandra González comentó a este diario que el fin de semana se detectaron subas en la carne y que la versión que se recoge en los comercios es que puede ser que los productores vendan más barato pero los frigoríficos entregan a las carnicerías la carne más cara.
El escenario se torna aun más complicado con las previsiones de Williams. «El precio de la carne va a seguir aumentando esta semana, si el gobierno no toma alguna determinación. Hace un mes que se están reuniendo con los ganaderos por el tema de los subsidios y se está pasando el tiempo», alertó en coincidencia con muchos productores que piden mayor celeridad para terminar de resolver los mecanismos de compensación.
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