SE LOGRA AHORRO A LARGO PLAZO CON LA REFORMA EN JUBILACIONES
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Los que hoy están en el régimen estatal podrán, si quieren, traspasarse al régimen privado y afiliarse a una AFJP. De lo contrario quedarán en el régimen estatal «residual» a cargo de la ANSeS hasta que se jubilen. Desde el punto de vista fiscal, lo más relevante de la reforma que propone el gobierno es la eliminación de la Prestación Básica Universal (PBU) o jubilación mínima que se garantiza actualmente para todos los trabajadores, sean afiliados al Estado o las AFJP: 200 pesos mensuales. Los que se jubilen a partir de la sanción de la nueva ley, ya no percibirán la PBU, pero seguirán cobrándola los jubilados actuales.
Eliminación
A cambio de la eliminación de la PBU, el Estado garantizará que ningún futuro jubilado cobre menos de 300 pesos. Es decir que se elimina la jubilación mínima, pero se crea un subsidio para garantizar un haber mínimo de 300 pesos.
En cuanto al aumento progresivo de la edad de jubilación de las mujeres (hoy de 60 años) a los 65 años, es una medida de gesto político más que fiscal. Porque en la realidad la edad promedio en que se jubilan las mujeres está hoy entre 62 y 63 años.
En el corto plazo estas medidas no tienen demasiado impacto fiscal, porque el ahorro asciende en los primeros años por la eliminación de la PBU y el aumento de la edad jubilatoria en las mujeres a unos 300 millones de pesos.
Pero sería en realidad de 80 millones de pesos anuales por lo menos, en los dos primeros años, si se descuenta el haber jubilatorio garantizado de $ 300.
Recién a partir del quinto año se genera un ahorro importante para el Tesoro de 700 millones de pesos anuales, sin que en este caso se haya estimado el costo en esa fecha de la jubilación garantizada.
Pero sin embargo desde el punto de vista de la solvencia fiscal a largo plazo, tan reclamada por las calificadoras de riesgo, el FMI y Banco Mundial, a partir del décimo año de la nueva ley, las cuentas del Estado tienen un ahorro considerable de más de 2.000 millones de pesos anuales, siempre sin considerar el egreso por asegurar la jubilación mínima de 300 pesos.
Otro cambio relevante es la incorporación del personal de las Fuerzas Armadas y de seguridad al régimen de capitalización. Hasta ahora esos agentes aportan al Instituto de Ayuda Financiera (IAF) que en realidad opera bajo un esquema de capitalización. Por lo tanto, el cambio es el traspaso de esta masa de aportantes a las AFJP.
Traspaso
El proyecto fue diseñado por el ministro de Defensa, Ricardo López Murphy, quién viene bregando desde hace años por el traspaso de las cajas militares y de seguridad al sistema de capitalización individual. Habrá que ver ahora si el proyecto de ley incorpora cambios tendientes a equiparar los requisitos de retiro con los vigentes para el resto de los trabajadores.
Para algunos analistas, la eliminación de la jubilación estatal era realmente la reforma previsional que debía encararse desde un comienzo. Como lo hizo Chile a comienzos de los ochenta cuando dio nacimiento a los fondos de pensiones (AFP) y anuló el régimen estatal. De esta forma se terminó con la distorsión del régimen estatal, donde los que trabajan financian a los jubilados y quedó claro cuál era la masa de jubilados a cargo del Estado.
Pero los tiempos políticos no le dieron margen a Cavallo para impulsar el cambio total. Por eso su Secretario de Seguridad Social, Walter Schulthess, diseñó un esquema mixto donde la PBU jugaba el rol solidario y permitió la convivencia de la jubilación estatal y privada.
Ahora, si todo sale como se anunció, por ley o por decreto de necesidad y urgencia, con la desaparición final de la jubilación estatal, la deuda pública para con los trabajadores que aportan al Estado virtualmente se congela.


