Tras una importante caída durante los primeros días de la cuarentena, los plazos fijos comenzaron recuperarse. El stock total del sector privado se ubicó en mayo en un promedio de 2,656 billones, es decir, un 8,1% nominal más que lo observado a lo largo de abril (en términos reales, el incremento es del 5,4%). El alza no se explica a partir de las opciones que se ajustan por inflación, sino a partir del segmento tradicional.
De hecho, los plazos fijos UVA, que otorgan un rendimiento que se ajusta por la inflación más un 1%, promediaron en mayo los $52.980 millones, cifra que se encuentra muy por debajo del promedio de abril ($ 57.348 millones).
En febrero el Banco Central había relanzado este tipo de depósitos, con una opción a 90 días precancelable a los 30. En caso de que el ahorrista opte por la cancelación, el rendimiento de su plazo fijo es equivalente al 70% de las Leliq (un 26,6%). En aquel momento la apuesta de la autoridad monetaria parecía surtir efecto en la mirada del ahorrista: los plazos fijos UVA del sector privado pasaron de significar $30.210 millones en enero a 57.014 en marzo. Sin embargo, a partir de allí comenzó una pendiente en esta opción.
Los motivos pueden ser varios: por un lado, un desconocimiento por parte de muchos ahorristas respecto de este tipo de opciones y, por otra parte, una desaceleración en el ritmo inflacionario, que permite que el ahorrista aspire a conseguir algo más mediante las opciones tradicionales. Tampoco parecería jugar a favor el simulador de los home banking: cuando el ahorrista intenta calcular cuánto dinero va a generar su plazo fijo, la simulación del UVA solo toma en cuenta el 1% de tasa, ya que no se sabe cuál será la inflación, algo que puede llegar a espantar al ahorrista menos sofisticado y que desconoce el mecanismo.
En tanto, los plazos fijos tradicionales habían tenido un fuerte estancamiento entre el segundo y el cuarto mes del año. De hecho, el promedio de abril estuvo nominalmente por debajo del de febrero. Sin embargo, mayo pareciera haber sido el mes del despegue con un crecimiento mensual del 8,7% nominal.
Cabe tener en cuenta que el Banco Central comenzó, en los últimos tiempos, a colocar sus fichas en estas opciones: primero lanzó una normativa por la cual los bancos tienen que ofrecer a los ahorristas un 26,6% de rendimiento como mínimo, cifra que a partir de junio pasa a 30,02% de TNA, motivo por el cual se espera que sigan creciendo los plazos fijos ajustados por tasa nominal en desmedro de aquellos que se adecúan a los relevamientos del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que realiza el Indec, y le suman un 1%.
Mientras tanto, en un mercado un tanto más sofisticado, como es el de las colocaciones de deuda soberana en pesos, sucede lo contrario: los inversores cada vez se vuelcan más a las opciones que siguen a la inflación, ya sea en forma de Lecer o Boncer.
J.P.A
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