George W. Bush se encargó al principio de la rueda de enfriar a los inversores cuando dijo que buscará el respaldo del Congreso y del mundo para atacar y derrocar a Saddam Hussein.
Pero después contribuyeron a mejorar el humor, las cifras de ventas autos en los Estados Unidos. Esto hizo que las acciones de las automotrices fueran buscadas. En la preferencia de los inversores, también estuvieron las acciones de tecnología y de productos de consumo.
El martes, el Dow Jones había perdido 4,11% y el NASDAQ 3,88%. Ayer el Standard & Poor's, el índice más representativo de Wall Street, ganó 1,75%, sobreponiéndose a la caída del día anterior de 4,15%, la más fuerte desde el 17 de setiembre, el día que reabrieron las Bolsas después de los atentados.
De todas maneras, la suba de ayer no es para ilusionarse, ya que después de una fuerte caída casi siempre hay rebote.
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