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Antes de asociarnos con quienes en un evidente acto de euforia afirmaban que "éste es el catalizador que le hacía falta al mercado" para disparar el tan deseado rally de fin de año, conviene hacer unas aclaraciones. En primer lugar Bernankle no es Greenspan, de hecho el repunte de la tasa de los treasuries a 4,2% y la caída del dólar a 115,37 yenes y u$s 1,198 por dólar, si hablan de algo, es que hay una percepción de que la inflación no cedería por el hecho de que Ben será dentro de poco el máximo banquero del mundo. Con el crudo cayendo a u$s 60,32 por barril y luego de tres semanas consecutivas de baja, mejor no pensar que fue sólo efecto Bernankle. Informate más
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