23 de enero 2002 - 00:00

Según el gobierno, déficit de 2001 fue de $ 14.000 millones

Según el gobierno, déficit de 2001 fue de $ 14.000 millones
El gobierno sinceraría en las próximas horas uno de los aspectos fiscales más desprolijos que dejó la gestión de Fernando de la Rúa: un déficit del Estado que durante el año pasado se ubicó en 14.000 millones de pesos y dejó lejos al país de poder cumplir con el déficit cero. La cifra equivale a más de 5% del nivel de PBI y constituye un récord para los últimos diez años.

Pero lo más grave es que si bien de ese monto hay unos $ 8.000 millones que han sido cubiertos, ya que corresponde al déficit caja (en general fueron cubiertos con deuda), hay por lo menos 6.000 millones de deuda flotante aún pendientes que se adeudan fundamentalmente a proveedores de bienes y prestadores de servicios del Estado. Son deudas más informales donde se incluye desde el pago de luz, teléfono, alquileres, compras de insumos, celulares, hasta servicios más importantes como el pago de prestaciones médicas y sociales. En muchos casos implican partidas esenciales para el funcionamiento del Estado, que de alguna manera hay que saldarlas, porque de lo contrario podría cortarse el abastecimiento en servicios elementales (como luz o teléfono) y otros importantes (como servicios sociales, prestaciones médicas o abastecimiento de medicamentos a jubilados).

Hasta anoche el equipo económico analizaba variantes para saldar parte de este monto: una de ellas era emitir $ 1.000 millones de LECOP para comenzar a cancelar las deudas con proveedores y otros 1.200 millones de bonos para cancelar la deuda pendiente con las provincias.

Como anticipó la semana pasada este diario, estos $ 6.000 millones de deuda flotante es uno de los puntos que más está trabando las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Los técnicos del FMI pretenden que el gobierno, sin capacidad de crédito, explique cómo hará para cancelar estas partidas. Pero mientras pasan los días y se agotan los instrumentos para hacer política económica, todos los caminos parecen conducir a uno solo: emisión. El punto es que tampoco acá hay demasiadas libertades porque desde adentro y fuera del país todas las miradas están puestas en cuál será la regla monetaria que aplique el país, que el titular de la Secretaría de Hacienda, Oscar Lamberto, garantizó que será 'estrictí-sima'.

Mientras tanto la emisión de LECOP parece ser un aliciente, porque en definitiva es deuda que debería obligar a la disciplina fiscal para generar recursos con los cuales luego rescatar estos papeles. Aunque desde el FMI saben que ya hay circulando $ 1.300 millones de LECOP y otros $ 700 millones de papeles provinciales, y que si se inyectan demasiados bonos en el mercado corren el riesgo de devaluarse rápidamente.

Lo cierto es que cuando Lamberto comenzó a consolidar las cuentas para definir el presupuesto 2002, nunca imaginó encontrarse con tamaño regalo: cientos de libramientos impagos, algunos con retrasos importantes, que ahora deberán saldarse sin tener acceso a prácticamente ninguna fuente de crédito. Hasta el miércoles pasado estos libramientos ascendían a $ 5.000 millones, pero en sólo unas pocas horas quedaron blanqueados otros $ 1.000 millones, con lo cual hacia el jueves por la noche sumaban unos 6.000 millones de deuda flotante.

• Desgaste

Cuando en diciembre de 1999 De la Rúa asumió su mandato, desgastó un enorme esfuerzo en hablar de la 'herencia recibida' que entre otras cosas implicaba un déficit de 10.000 millones de pesos. Pero la desprolijidad con que en los últimos meses, ya con Domingo Cavallo al frente de la cartera económica, se manejaron las cuentas del Estado, supera cualquier pronóstico y dejó al Estado más enterrado todavía. Porque los 14.000 millones de déficit fiscal, sólo pueden compararse con los períodos más desprolijos de la administración del país.

Cavallo hizo uso de cuantas piruetas pudo para cumplir con el déficit cero y pese a todo dejó una situación explosiva. Por ejemplo, prendó reservas en el exterior a cambio de di-nero lo cual hace que hoy, con el país en default (no pagando deudas) esas reservas no estén disponibles.

Asimismo, cambió la metodología con la cual se debería cumplir con el déficit cero.
Primero se debía cumplir con déficit cero usando el criterio de 'devengado' (donde el gasto se asigna al período en que se computa en las cuentas aunque su pago se efectivice el mes siguiente) en lugar del criterio de base caja (donde el pago se asigna al período en el cual real-mente se paga). Eso le jugaba a favor en julio porque los aguinaldos que se debían pagar ese mes habían sido devengados en junio. Eso le permitió computar un superá-vit de $ 100 millones en julio que si se hubieran incluido los aguinaldos se hubiera convertido en un rojo de $ 1.000 millones. Pero en definitiva fue sólo un superávit contable porque en la realidad había que hacer frente en julio a esos $ 1.000 millones. Pero en diciembre la meta del déficit cero se cambió al criterio de base caja. De esa forma los aguinaldos correspondientes a ese mes recién se computarían en enero de 2002, cuando se efectivizaría el pago. Como esas miles de partidas que debían pagarse en 2001 quedaron pendientes y ahora hay que responder por ellas.

Una situación similar ocurrirá en las provincias donde se estima que la deuda flotante supera los $ 3.000 millones. Estas deudas llevan también importantes atrasos y si se suma al déficit oficializado el año pasado, el rojo provincial supera $ 5.000 millones.

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