Según OIT, el empleo informal afecta a 27 millones de jóvenes en América Latina
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En América Latina y el Caribe hay unos 108 millones de jóvenes entre 15 y 24 años, de los que unos 56 millones, forman parte de la fuerza laboral. Es decir, jóvenes que tienen un empleo o que están buscando un empleo en forma activa.
Entre estos jóvenes la tasa de desempleo alcanza a 13,3% en el promedio regional, el triple que la de los adultos.
Se estima que más de 7 millones de jóvenes no logran conseguir empleo, lo cual equivale a 40% del total de desocupados en la región.
La situación de alto desempleo se ve agravada con una tasa de informalidad juvenil no agrícola que llega a 55,7% en el promedio regional, más de ocho puntos porcentuales a la tasa general de 47%.
La mayor parte de estos empleos informales son generados en la economía informal, con gran frecuencia en pequeñas y micro empresas que no están formalizadas. Pero las condiciones de informalidad también afectan a 32% de los jóvenes que trabajan en empresas formales.
La tasa de informalidad entre los jóvenes asalariados llega a 45,4%, mientras que entre quienes trabajan por cuenta propia, incluyendo los emprendedores jóvenes, la informalidad llega a 86%.
Las señales de informalidad son más agudas entre quienes menos tienen. De los jóvenes que pertenecen al 20% más pobre, apenas 22% tiene un contrato escrito, y las tasas de afiliación a la seguridad social apenas superan 12%.
Para empeorar la situación, 20 millones de jóvenes en América Latina y el Caribe no estudian ni trabajan.
"Hay que enfrentar la informalidad y el desempleo de los jóvenes con una combinación de políticas que respondan a las necesidades específicas de cada país, las medidas aisladas en
general tienen poco impacto y su efecto es limitado", postuló Tinoco.
Reconoció que los gobiernos están preocupados, pero "hay que pasar de la preocupación a la acción, en especial en un momento como el actual caracterizado por una desaceleración de la economía que podría presionar a un alza en las tasas de desempleo y de informalidad".
Llamó a aprovechar el potencial de la generación más preparada que ha tenido la región, pues "los jóvenes pueden hacer una contribución esencial para la reducción de la pobreza,
para combatir la desigualdad y para contribuir con un crecimiento económico sostenible".




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