Si se descarrila algún vagón, del convoy de los mercados de riesgo, es probable que toda la formación se detenga, acuse ciertos temblores, pero, en cuanto la locomotora tira de nuevo, el vagón se reengancha, o queda fuera de convoy.
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Esto se ha venido viendo periódicamente, inclusive con vagones encadenados que amenazaban la estabilidad pero, la formación lograba reanudar la marcha y buscar su ruta. El problema -como ahora- es cuando quien debe tirar y hacer la mayor tracción, quien tiene que transmitir seguridades, la locomotora virtual, es la que descarrila y queda con las ruedas girando en el aire. Un mundo sumamente confundido (la señal más clara resultó la vuelta del oro como inversión, cuando estaba durmiendo el largo sueño), y sumido en serias dudas, acerca de cómo le protegen sus ahorros los mercados bursátiles. El peor de los males que ha causado esto de Wall Street, y sus estafadores, es dañar la confianza básica en el sistema bursátil...
Las líneas han quedado tan condicionales, como cuando se está en medio de una tormenta de nota. Repaso semanal indica al Merval y al Dow en parecido saldo, con 0,5% de alza, siendo el Bovespa el gran recuperador -con casi 7%- pero, después de estar en la «montaña rusa» en todos los confines. El viernes, aquí se concluyó dando la gran tajada de volumen a los CEDEAR, otra gran parte a PC, y apenas unas migajas para los restantes locales. Así no se puede llegar a ninguna conclusión que no sea el puro azar diario.
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