Senado: aprueba ley de infraestructura
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Para terminar las sesiones extraordinarias antes del plazo previsto por el gobierno nacional, el viernes 22 de diciembre, los justicialistas deberán reunir hoy en el bloque a un número considerable de miembros que garantice quórum en el recinto.
En ese encuentro intestino, se definirá también la suerte del salteño, al mismo tiempo que quedará ratificado que -salvo en caso de que presente otra renuncia-el santafesino Jorge Massat seguirá en la banca, a pesar del reclamo en contrario de Carlos Reutemann. Al habérsele rechazado la dimisión y frente a la ausencia de requisitoria judicial al Senado sobre las causas que se le siguen a Massat, no le pueden sacar tarjeta roja.
La votación de infraestructura fue pedida expresamente por Fernando de la Rúa a José Luis Gioja y compañía, el miércoles pasado, durante la visita de la cúpula PJ a Olivos, en víspera del tratamiento del Presupuesto. Los justicialistas se comprometieron a bajarlo al recinto en la semana que comienza el próximo lunes. Pero ahora habría disposición para adelantar los plazos.
A la presión del Poder Ejecutivo Nacional, se sumaron en las últimas horas llamadas de los ministros de Economía de las denominadas provincias chicas (La Rioja, Santiago del Estero, etc.), que arengaron al sanjuanino a poner el pie en el acelerador.
Sin embargo, el plan genera resistencias, especialmente en quienes se sintieron usados por José Luis Machinea y, al mismo tiempo, no responden al gobernador de su distrito. En el primer caso, sienten que la Casa Rosada los apuró a analizar el Presupuesto 2001 en tiempo récord -menos de 48 horas desde que llegó de Diputados-, con la excusa de que se caía el «blindaje».
Y, una vez que cumplieron con esta solicitud -venciendo la intransigencia de la propia tropa-, la Alianza no siguió el trámite parlamentario el mismo día que los senadores y pasaron la cuestión para ma-ñana. Como si la urgencia hubiera sido una broma del día de los inocentes. En consecuencia, no habría por qué satisfacer, sin costo alguno, al PEN.
Aunque parezca mentira, las mayores dificultades aparecen con la reforma política, la cual generó críticas especialmente de distritos chicos, a los cuales -en principio-se les había fijado montos muy bajos para gastar en campañas políticas. El fueguino Gerardo Palacios se quejó ante uno de los promotores senatoriales de la iniciativa de Federico Storani (el otro es Carlos Corach), Jorge Yoma, por la ausencia de reglas claras. La ley en debate --que fija la obligatoriedad de internas abiertas para elegir candidato a presidente y vice, entre otras novedades-no determina qué es exactamente una campaña. «Por ejemplo, si yo pego un pasacalles con mi nombre, ¿estoy haciendo proselitismo?», reflexionó Palacios, al poner reparos al proyecto.



