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9 de abril 2008 - 00:00

Señal de alerta: los créditos crecen menos

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Néstor Kirchner
Lo que puede ser leído como una buena señal en el mercado financiero, en realidad es consecuencia de un fenómeno poco alentador con inmediato impacto en la actividad: las tasas de interés entre bancos están en mínimos niveles, de 8% anual en pesos. Casi como en el Primer Mundo. No bajan más porque el Banco Central les pone un piso en ese nivel. Pero es consecuencia de que los préstamos a empresas se están frenando: en marzo crecieron $ 1.200 millones cuando deberían haber aumentado $ 3.000 millones para continuar con el ritmo de meses anteriores.

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Los préstamos personales se mantienen en alta expansión. Ese capítulo está fuera de discusión. Pero no así lo que corresponde al segmento corporativo en el que el conflicto con el campo jugó un rol importante a la hora de definir nuevas inversiones. Todo quedó postergado. Incluso la preocupación por la incertidumbre política y económica tras la suba de las retenciones móviles adoptada el 11 de marzo por Martín Lousteau provocó un retroceso en los depósitos menores que el millón de pesos en la segunda quincena del mes pasado.

  • Bancos preocupados

  • En los bancos se observa preocupación en las áreas comerciales al no tener dónde aplicar créditos disponibles para empresas. Finalmente, terminan colocándose en el BCRA o bien en la compra de Lebac y Nobac, lo que permite rendimientos superiores. Cuando depósitos suben a un ritmo mayor que el de los créditos, ocurre este fenómeno. La Badlar así está en 8,5% anual y todo indica que seguirá en esos bajos niveles en las próximas jornadas. Incluso puede acentuarse, dado que bancos a esta altura del mes empiezan a recibir los pesos por los pagos de resúmenes de tarjetas de crédito, que aumentan liquidez en entidades. La decisión de empresas de limitar pedidos de créditos escapa a la estacionalidad típica de los primeros meses del año. En realidad, en marzo debería haberse observado un incremento mayor que el de los dos primeros meses del año. Tampoco, por declaraciones de banqueros, puede atribuirse totalmente ello a la menor cantidad de días hábiles del mes pasado. Si impactó, fue menor.

    Se da así la paradoja de tener en la plaza local depósitos a plazo fijo con rendimientos mínimos por la hiperliquidez reinante. Es que al dólar se lo ve con tendencia a la baja también en las próximas jornadas por la liquidación de exportaciones. Néstor Kirchner, seguramente, está satisfecho con las tasas bajas, otro puntal de su pensamiento económico junto con el dólar alto y el superávit fiscal. Pero no es para festejos: se percibe en impacto de una caída en las expectativas, mayor cautela y hasta preocupaciones por indefiniciones por el conflicto con el campo.

    Hasta hay quienes observan que el aumento en los créditos personales tampoco es señal positiva porque sería consecuencia indirecta de la alta inflación de los últimos doce meses y su victoria sobre los ingresos promedio.

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