A pesar de las lluvias del último fin de semana que pueden tomarse como buen augurio para el inicio del 2023, lo cierto es que la campaña agrícola continúa sufriendo producto de la sequía. En este marco, las primeras proyecciones elaboradas por la Bolsa de Comercio de Rosario adelantan que la liquidación de los principales complejos agroexportadores acumularía este año unos u$s33.500 millones, versus los más de u$s40.400 millones del año previo, lo que marca un retroceso del 17,5% interanual.
Los datos son contundentes y hablan a las claras del impacto que por lo pronto tendrá la sequía en las economía 2023. La entidad rosarina explica que en base a los precios y volúmenes proyectados actualmente para el 2023, se prevén exportaciones efectivas de granos y derivados por u$s37.500 millones, casi u$s4.000 millones menos que en 2022. Distinta es la liquidación de divisas que depende de los dólares que las empresas agroexportadoras ingresan al mercado de cambios y allí el valor sería de u$s33.500 millones para el año calendario.
En tanto desde la Bolsa de Rosario aclaran que esta es una proyección preliminar que seguramente se vea afectada por lo que termine ocurriendo con el clima en los próximos meses y el impacto que éste pueda tener sobre la producción agrícola en el país.
“De efectivizarse este valor exportado, el 2023 alcanzaría despachos al exterior por debajo de los últimos dos años, pero podría aun así ubicarse por encima de los años previos. Esto se debe a que a pesar de la considerable caída en los volúmenes proyectados a exportar, los precios de la gran mayoría de los granos y derivados se mantienen por encima de la media histórica, lo que permite compensar en parte este recorte en toneladas”, detallan.
Otro dato clave para este año que comienza será la voluntad del productor de vender sus granos. Es que la elección presidencial y un posible cambio de mapa político pueden demorar la decisión de venta, sobre todo de soja, deteriorando así la disponibilidad de dólares en meses claves post cosecha.
En lo que respecta a la producción se prevé que la cosecha total de granos caiga un 12% y sea de aproximadamente 117,7 millones de toneladas, versus las 133,1 millones de toneladas de la campaña previa. A su vez las exportaciones totales alcanzarían las 45,9 millones de toneladas lo que marca un retroceso de nada menos que el 27% ya que el 2022 cerró en aproximadamente 63,3 millones de toneladas.
Con relación a las oleaginosas (incluyendo algodón, cártamo, colza, girasol, lino, maní y soja) la superficie sembrada total registra una suba del 6%, aunque por las limitaciones a la productividad, la producción total aumentaría apenas un 2% a 49,3 millones de toneladas.
Respecto de los cereales (alpiste, arroz, avena, cebada, centeno, maíz, mijo, sorgo y trigo), para la 2022/23 se prevé una caída del área sembrada del 9% pero del 20% en producción total. En efecto, las coberturas con cereales cederían 1,8 millones de hectáreas, en tanto que la combinación de menos superficie y rindes ajustados dejaría a producción en 68,4 millones de toneladas para el nuevo ciclo.
En cuanto al uso industrial, considerando tanto la producción de aceite a partir de las semillas oleaginosas como la molinería de cereales, más otras industrias, la absorción se mantendría mayormente estable, cediendo apenas un 1%. Se diferencia aquí la previsión de un aumento del 0,7% en el crushing de oleaginosas, en tanto el procesamiento de cereales caería un 4%. En el caso de la soja en particular, la reinstauración del diferencial arancelario que beneficia la exportación de derivados de soja en lugar de la exportación de grano sin procesar hace prever que, a pesar de las perspectivas de una menor producción, la industria aceitera se sostenga relativamente mejor que los despachos de granos sin agregado de valor. Del lado de los cereales, las industrias que más sufren la caída de la producción serían particularmente trigo, y algo maíz.
“De esta manera, frente a la relativa estabilidad del uso industrial, la disminución en la producción hace prever una caída del 27% en la exportación de granos. Para el ciclo comercial 2022/23 se proyectan envíos al exterior de granos cereales y oleaginosas por un total de 45,9 millones de toneladas, el volumen más bajo desde la campaña 2017/18 cuando se exportaron 43 millones de toneladas, en medio de otra brutal sequía”, alertan desde la Bolsa de Comercio de Rosario.
Finalmente, en cuanto a la exportación de subproductos y aceites, para la 2022/23 se podría observar una relativa estabilidad en términos de toneladas, ubicándose levemente por debajo del promedio de los últimos 10 años y manteniéndose prácticamente igual con relación a lo observado en la campaña previa. De esta forma, las exportaciones totales su ubicarían en 36 millones de toneladas, mostrando una relación entre subproductos y aceites de 4 a 1 aproximadamente.
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