28 de noviembre 2006 - 00:00

Serio: acosa a Kirchner fuerte escalada de presiones gremiales

• Desde hace dos semanas, una seguidilla de conflictos gremiales amenaza el abastecimiento de petróleo y combustibles • Ayer se sumó el sindicato de Pablo Moyano, hijo de Hugo (secretario de la CGT), con piquetes que impedían el ingreso y la salida de camiones con combustible de las refinerías de La Plata, La Matanza y Dock Sud. Recién anoche algunos bloqueos fueron levantados parcialmente • Aunque las estaciones de servicio operan con cierta cantidad público • Moyano pide una compensación de $ 400 para 3.000 trabajadores que transportan productos pesados (asfaltos, gas licuado, químicos), igual a la que rige desde el año pasado para los que llevan combustible • La medida de fuerza forma parte de una secuencia. Hace dos semanas, trabajadores de yacimientos en la Patagonia pararon la actividad. Fueron seguidos por el personal jerárquico, con lo cual durante unos ocho días no pudo extraerse petróleo • Después, fue el turno de los empleados de las refinerías, que en este momento están bajo conciliación obligatoria • La semana pasada terminó con la amenaza de paro de trabajadores de estaciones de servicio, que se levantó cuando el Ministerio de Trabajo, sin la presencia patronal, acordó un aumento salarial subsidiado • Mientras, además de este caos, sigue en colapso el Hospital de Clínicas -el que atiende más afiliados del PAMI y el que registra menos muertos-, un drama de salud que el gobierno no alcanza a resolver • Al mismo tiempo, claro, se combinan candidatos y se ofrecen fórmulas electorales.

Serio: acosa a Kirchner fuerte escalada de presiones gremiales
Un nuevo conflicto gremial afecta desde ayer a la actividad petrolera. La medida de fuerza, impulsada por el sindicato de camioneros de Pablo Moyano, comenzó a la mañana, y a partir de las 20 hubo piquetes que bloquearon el ingreso y salida de combustible de las principales plantas: La Plata y La Matanza de Repsol YPF y Dock Sud de Shell.

Fuentes de Repsol YPF informaron a este diario que alrededor de las 21.30 fue levantado el bloqueo en esas tres estaciones.

Las acciones que también afectan, pero en menor medida, a las plantas de Campana (Esso) y Bahía Blanca (Petrobras), se lanzaron para lograr que unos 3.000 trabajadores que transportan productos pesados obtengan la compensación de $ 400 que perciben desde el año pasado los que llevan combustibles. Ayer hubo tratativas entre la Cámara de la Industria Petrolera y el sindicato, pero sin resultados concretos.

Los camioneros son en realidad empleados de empresas contratistas, pero los sindicatos ejercen la presión sobre las petroleras, con el argumento de las altas ganancias que obtienen. Cuando logran el objetivo buscado, lo que aumenta es el precio del transporte, generando recursos a los contratistas para pagar el ajuste.

Esta situación se enmarca en un contexto de creciente conflictividad en varios segmentos de la actividad petrolera, que en todos los casos amenazó el normal suministro de combustibles.

  • Conciliación obligatoria

    Los trabajadores de las refinerías, enrolados en la Federación del Petróleo y Gas Privados, se encuentran desde el miércoles pasado bajo las condiciones de la conciliación obligatoria, luego de haber empezado un día antes un paro de actividades que también pudo haber afectado el abastecimiento. Los términos de la conciliación incluyen un período de quince días para que la entidad gremial y las petroleras lleguen a un acuerdo en cuanto al pedido de la primera para obtener las mismas compensaciones al pago del Impuesto a las Ganancias que obtuvieron los petroleros que trabajan en los yacimientos de la Patagonia.

  • Paralización

    Estos fueron los primeros en entrar en conflicto el martes 14, con una medida de fuerza que por primera vez en la historia paró totalmente la extracción de gas en Loma de La Lata, el yacimiento más grande del país, y las exportaciones a Chile. Luego siguió el personal jerárquico de yacimientos, por el mismo reclamo, estimándose que la extracción de petróleo estuvo casi totalmente parada hasta el jueves 23 (ese día hubo que reparar derrames y chequear válvulasde seguridad), lo que implicará una baja en los inventarios de las refinerías y consecuencias en los suministros, si no se logran acelerar los tiempos del bombeo y del transporte.

    Asimismo, ese jueves los trabajadores de las estaciones de servicio amenazaron con un paro de actividades por un ajuste salarial, y lo levantaron luego de una negociación confusa en el Ministerio de Trabajo.

    El viernes, sin la presencia de los representantes de las estaciones de servicio, Trabajo prometió un incremento salarial que permitió levantar la medida de fuerza (salvo en Córdoba). Según la cartera laboral, los expendedores que demuestren que no pueden pagar la suba serán subsidiados, aunque todavía no se sabe la documentación que se les pedirá, ni a cuánto ascenderá el subsidio prometido.
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