8 de febrero 2001 - 00:00

Serio: disgusto ayer de De la Rúa con Machinea

Tras el apogeo del blindaje y la sobreexpectativa de mensajes favorables en torno del crecimiento, José Luis Machinea se llamó a sosiego y, de paso, algún oficialista también lo sacudió. Son advertencias a tomar en cuenta.

Por un lado, el ministro morigeró los sueños de recuperación -alentado tal vez por Raúl Alfonsín, quien habla de reactivación para después de las elecciones- y advirtió que es necesario esperar por lo menos hasta octubre (al mismo tiempo, se puso un plazo fijo en el cargo al decir que si entonces no había progresos había que considerarlo como un fracaso personal).

No es, claro, lo que desea escuchar Fernando de la Rúa, quien esperaba reacciones más inmediatas del sector productivo y del privado. Al menos, le pareció escuchar esa promesa cuando se suscribió el blindaje. Lo último que desea atender es un reconocimiento psiquiátrico de «yo me equivoqué».

Sería letal en un año de elecciones. Quizás, interpretando ese pensamiento, ayer -por la radio y la agencia estatales se difundió una dura crítica de Nicolás Gallo, quien fuera ministro y ahora recuperó la amistad del Presidente. Duro, Gallo sostuvo hablar por De la Rúa al afirmar que «el Presidente está preocupado por las demoras en poner en marcha los planes de vivienda».

Y luego pasó a criticar las dilaciones de Economía al tiempo que detallaba las diferencias y ventajas -en materia de ocupación y simplificación de tareas- en instrumentar la construcción de viviendas y no la de caminos. No fue un mensaje cifrado ni hermético: más bien un directo al corazón de Machinea. Parece que De la Rúa habla por otros, lo que significa también falta de comunicación para expresar su enojo.

Algo pasa.

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