12 de octubre 2005 - 00:00

Serio: logró Moyano, con desborde, aumento de 25% para camioneros

"Quiero anunciarles que pueden quedarse tranquilos porque podrán tomar agua mineral y gaseosas, porque se alcanzó un acuerdo", dijo ayer exultante Hugo Moyano. Logró aumento de 25% para el gremio de los camioneros, fruto de la presión y los piquetes a empresas. Ya en los últimos doce meses había logrado incrementos de hasta 80%. Es preocupante el saldo de esta nueva embestida del sindicalista. Muestra que, más allá de que las empresas trasladen a precios estos incrementos, métodos como bloquear accesos a plantas de empresas tienen beneficios. Se levantó ayer el trabajo a reglamento. Durante toda la jornada se sucedieron las reuniones en el Ministerio de Trabajo en donde el mayor poder de negociación estaba del lado de Moyano. Lamentable antecedente a futuro, más cuando después de las elecciones pueda incitar a que otros gremios sigan el mismo sendero.

Hugo Moyano
Hugo Moyano
Anoche se resolvió el conflicto entre los choferes de camiones y las empresas de bebidas sin alcohol, al aceptar el sector patronal otorgar un incremento de $ 440 para los salarios del sector. A cambio de eso obtuvieron el congelamiento hasta el 31 de marzo del año próximo de toda discusión salarial, convencional o por cualquier otra clase de reivindicación.

A este acuerdo se llegó luego de una durísima jornada en la que se multiplicaron las reuniones (el ministro Carlos Tomada mantuvo al menos tres con los empresarios y otras tantas con la gente de Hugo Moyano), las comunicaciones telefónicas y los «aprietes» a ambos lados de la mesa.

Curiosamente Moyano, secretario general de la CGT, sindicalista «preferido» del gobierno y líder natural de los camioneros, dijo ayer que «a partir de mañana (por hoy) comenzaremos a trabajar normalmente». A confesión de parte relevo de prueba: seguramente de manera involuntaria, el dirigente gremial admitió que el «trabajo a reglamento» era una forma anormalde realizar las tareas. Es indudable, tal como adelantara ayer este diario, que el gobierno se lanzaría con armas y bagajes a tratar de resolver este conflicto que -casi en vísperas de una elección clave- ya comenzaba a provocar la falta de gaseosas y agua mineral en los comercios y restoranes (las grandes cadenas minoristas todavía tenían stock para algunos días más).

La palabra «desabastecimiento», con resonancias ominosas para los argentinos de cierta edad y con memoria, desvelaba a los hombres del Presidente, que a través de Tomada echaron mano a todos los mecanismos a su alcance para desactivarla.

El día comenzó con una «mesa chica» conformada por el propio ministro, la viceministra Noemí Rial y los máximos representantes de Quilmes/Pepsi y Coca-Cola (dos por firma). Los empresarios se retiraron del edificio de Leandro Alem con el compromiso de aportar una nueva propuesta a la inicial, que rondaba los $ 300 para cada chofer.

A media tarde regresaron a Trabajo, y le dijeron a Tomada que se «estiraban» hasta $ 370; sin embargo, allí se enteraron por boca del ministro -quien se mostró más frío que al mediodía- que Moyano reclamaba al menos $ 500 (su pedido inicial era de $ 800). «Ante la imposibilidad de compatibilizar las posturas, los invito a reconsiderar su oferta», les dijo Tomada a los empresarios.

• Expectativa

Así fue que los titulares de las cámaras respectivas ( Cadibsa, cerveceros) se retiraron a las oficinas de Agustín García Mansilla, CEO de Quilmes, para seguir deliberando y esperar los resultados de la gestión que encaró Tomada con Moyano. Entre los presentes estaba también Miguel Angel Peirano, CEO de Coca-Cola FEMSA (la principal embotelladora del país de esa marca).

Finalmente, a las siete de la tarde, el funcionario se comunicó con los empresarios para decirles que estaba autorizado a hacerles una última oferta:
$ 440 de aumento y volver a discutir en diciembre un «plus por bulto transportado y descargado» que también reclamaban los camioneros.

Los empresarios, ante la evidencia de que no iban a lograr cerrar por menos de esa cifra, pidieron a cambio posponer
hasta marzo del año que viene toda discusión ulterior y/ o complementaria a lo pactado ayer. Tomada los llamó poco después, y les dijo que Moyano aceptaba, por lo que convocó a los abogados de ambas partes a firmar el acta de acuerdo en su oficina, lo que sucedió anoche a última hora para beneplácito -seguramente- de la Casa Rosada.

Es que los camioneros, a través del conocido mecanismo del «trabajo a reglamento», habían reducido en cerca de
70% la entrega de bebidas sin alcohol. El quite de colaboración implicaba, entre otros inconvenientes para las empresas, realizar un solo viaje por día a cada cliente (muchos de los comercios que venden gaseosas requieren dos reposiciones diarias). Además, y dado que choferes y ayudantes se «tomaban su tiempo» para cubrir las rutas, regresaban a planta con la mitad de su carga.

El jueves último la cartera laboral había dictado la conciliación obligatoria por quince días hábiles, lo que fue en teoría acatado por
Moyano y su hijo Pablo. Sin embargo, al día siguiente comenzaron con el «trabajo a reglamento», lo que provocó la falta de productos en no pocas bocas de venta.

A su vez, esta falta fue el caldo de cultivo más que propicio para que algunos especuladores incrementaran el precio de las botellas de gaseosas
hasta 15%.

En el mismo sentido, casi todos quienes almorzaron o cenaron en restoranes entre ayer y hoy debieron optar por bebidas diferentes a las que habitualmente consumen (obviamente, las más vendidas fueron las que primero desaparecieron). A partir de hoy, entonces, debería quedar normalizado la provisión de bebidas.
Lo que no queda claro aún es qué pasará con los precios de este sector.

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