1 de octubre 2007 - 00:00

Setiembre termina un poco mejor

Setiembre termina un poco mejor
Llegamos a octubre dejando atrás dos meses que rompieron la tradición (bajista), y en un escenario para nada fácil terminaron "ganadores". Pero no sólo terminaron ganadores sino que septiembre, con el Promedio Industrial ganando 4,03%, el NASDAQ 4,05% y el S&P 500 3,58%, se posicionó como el segundo mejor mes del año para las grandes cotizantes (el Russell 200 subió un mucho más modesto 1,59 por ciento, sexto mejor mes del año). En lo que va de 2007 el resultado acumulado para los tres indicadores bursátiles es respectivamente de 11,49%, 11,85% y 7,65%. Mirando sólo estos números uno podría fácilmente preguntarse de qué crisis venimos hablando últimamente, cuando tenemos semejantes rendimientos (la baja de las blue chips del último viernes -0,12 a 13.895,63 puntos- se achacó en parte a una toma de ganancias por estar tan cerca de romper la última marca histórica).

Lo cierto es que la suba en estos meses de casi 34% en el precio del petróleo (a u$s 81,79 por barril) junto con las de la mayoría de los demás commodities (cobre 16%, oro 17%, etc.), aun descontando la desvalorización de la moneda norteamericana (7% ante el euro y 3% ante el yen) hablarían a priori mucho más de un mundo y una economía en expansión que de una con problemas. Y si esto no bastara al argumento en favor de los "buenos tiempos" que estamos viviendo, podemos mencionar -por ejemplo- que en el último trimestre la emisión de nuevas acciones (IPO) sumó u$s 11.300 millones, casi duplicando los u$s 6.300 millones del mismo trimestre del año pasado. ¿Nos volvimos locos al argumentar que estamos pasando por el mejor de los tiempos, o peor aún: que decidimos borrar con el codo todo lo que hemos escrito en estos meses? ¡No! Esperemos que no a lo primero y sin dudas, menos lo segundo. La crisis en la economía norteamericana (y mundial) existe, es profunda y no ha recibido más paliativos hasta ahora que una fortísima inyección de fondos, necesitando todavía de soluciones más significativas. Lo peor de la crisis no es como suponen algunos las pérdidas monetarias, sino el que a veces resulte tan fácil hacer de cuenta que no existe.

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