31 de mayo 2004 - 00:00

Sharon expulsaría a ultras del gobierno

Jerusalén (Reuters, ANSA, AFP) - El gobierno israelí que comanda Ariel Sharon quedó ayer al borde de la disolución, al presentar el primer ministro su plan de retirada de Gaza que es rechazado por sectores radicales de su administración. Sharon advirtió que podría romper la alianza con partidos de ultraderecha y ultrarreligiosos que sostienen su gobierno, aunque pospuso una definición por una semana.

Después de una sesión de gabinete de siete horas en la que amenazó destituir a los ministros rebeldes que se oponen al plan apoyado por Washington, aunque rechazado por la mayoría de los afiliados a su propio partido Likud, Sharon decidió no tomar ninguna acción y llamó a otra reunión la próxima semana.

El ministro de Justicia, Yosef Lapid, del partido centrista Shinui, presentó una propuesta de compromiso dirigida a resolver las diferencias entre Sharon y su rival político más fuerte, el ministro de Finanzas Benjamin Netanyahu, que se opone al plan, quien llamó a respetar el «compromiso moral» con los afiliados al Likud.

Sharon tenía la intención de pedir al gabinete que aprobara la evacuación de los 21 asentamientos judíos en la Franja de Gaza y cuatro de los 120 de Cisjordania, pero medios israelíes dijeron que carecía de una mayoría. Lapid dijo a radio «Israel» que bajo su fórmula de compromiso, el gabinete votaría por la eliminación -en principio-de sólo tres asentamientos de Gaza.

• Respaldo

Sharon sostiene que no hay más valor estratégico o económico en preservar los diminutos enclaves de Gaza con 7.500 colonos rodeados por 1,3 millón de palestinos y con tendencia a los constantes ataques extremistas.

El plan de Sharon es respaldado por la mayoría de los israelíes según sondeos de opinión, y por Estados Unidos, pero fue rechazado en un referendo de los miembros del Likud celebrado el 2 de mayo. Medios israelíes informaron que 11 ministros, seis del Likud y cinco de Shinui, estaban a favor del plan y que 12, ocho del Likud, dos del Partido Religioso Nacional y dos de la ultraderechista Unión Nacional, se opusieron.

Una derrota en una votación del gabinete llevaría a Sharon a rediseñar su gobierno, abriendo la posibilidad de asociarse con el Partido Laborista de centroizquierda, que allanaría el camino para el repliegue de los territorios.

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