En la puja con el FMI por fijar el superávit primario, el ministro Lavagna planteó que, si se exige al país un nivel similar al de Brasil (4,25% del PBI), entonces el gobierno estudiará quedarse con la recaudación que mes a mes ingresa a las AFJP. Esto inquietó a los técnicos del Fondo, por lo que la amenaza sirvió a Lavagna como herramienta de negociación. El tema sigue abierto. Es cierto que no se puede comparar sin más las cifras de superávit fiscal de la Argentina y de Brasil por las fuertes diferencias en lo que recaudan los Estados en materia previsional, pero la amenaza del ministro entraña riesgos. El gobierno quiere debatir una reforma previsional en el Congreso antes de fin de año, aunque sin llegar al extremo de estatizar las AFJP. Lavagna aprovechó su presencia en el viaje a EE.UU. para plantear este tema de las gestiones ante el Fondo al presidente Kirchner.
El ministro intentó explicarle que había algunos temas que definir con vistas al acuerdo con el FMI porque la reforma previsional constituye uno de los condicionantes a cumplir. Y si bien figuraría en «algún pie de página», no por ello, sería menos relevante a la hora de evaluarlo.
Más allá de los pormenores técnicos que están fuera del área de gestión del Palacio de Hacienda, la minuta que presentó el ministro estuvo vinculada a un diálogo que mantuvo con la última misión del FMI que monitoreó las cuentas públicas.
El silencio que esto les generó a los funcionarios del FMI que participaban del encuentro con el ministro dio paso a que se hablara de una meta fiscal más modesta y abordaran otros temas.
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