Aunque se hablaba de volver atrás la pesificación, un artículo de Domingo Cavallo (publicado ayer en este diario) le dio ahora fundamentos técnicos a la propuesta. Eso repercutió fuerte en varios sectores. El gobierno, vía los ministros Atanasof y Matzkin, salió a refutar la idea. El presidente Duhalde había dicho que «puede generar un caos». Bancos estatales como Ciudad y cooperativos como Credicoop también se oponen. A bancos privados no les agrada porque se verían en juicios para cobrar créditos si vuelven a dólares. La Corte y la Justicia sí apoyan porque así salvarían el problema de restituir el derecho a la propiedad en la Argentina violado con el «corralito». Cavallo sostiene volver a dolarizar todo, depósitos y créditos, con «subsidios explícitos» del Estado en algunos casos puntuales. Serían créditos para viviendas. Hoy el subsidio es general con bonos. El fallo de la Cámara que anuló la pesificación impulsa tratar caso por caso. Serían innumerables juicios a iniciarse. Porque también está el caso de deudas pesificadas entre particulares sin que haya control del Estado. Empresas endeudadas en dólares en el exterior podrían tener derecho a acreencias locales en esa divisa. Además, les gusta la idea porque una medida así generaría más confianza y bajaría el valor del dólar. Lo que llama la atención en el artículo de Cavallo y hace que el tema se discuta es al introducir un gran beneficio de lo complicado que es anular lo pesificado. Si se restituye el derecho de mantener el valor del depósito en la moneda original, puede traer la confianza perdida en el país. Eso bajaría el dólar, que coincide con lo que hoy casi unánimemente se considera alto en 3,6 en función de las posibilidades económicas del país. Esta consecuencia de despesificar traería otra de mucha importancia: podría reactivarse el país y salir de la larga recesión porque volverían inversión y crédito. Un tema difícil pero que ocupará la atención de los argentinos, de la Justicia, de los bancos y gobierno de ahora en más, a partir de una pacificación que fue mal hecha, con la secuela de más recesión y desempleo.
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