Sigue bien la gira por China
Néstor Kirchner junto con su comitiva en su exitosa gira por China logró que en noviembre otro presidente chino venga de visita al país. Esta vez será Hu Jintao. El anterior que visitó la Argentina fue Jiang Zemin, que pasó casi inadvertido. Claro, aún la soja no era una estrella en el campo argentino y nuestra balanza comercial se movía poco por el intercambio con los chinos. Salvo el acuerdo con ferrocarriles -un empecinamiento personal del presidente Kirchner que ya está desangrando el presupuesto argentino y seguirá haciéndolo-, los restantes convenios logrados en esta gira son positivos para el país. La delegación argentina está desde ayer en Shanghai, la ciudad más comercial y el puerto más importante de China.
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Néstor Kirchner saluda a su colega Hu Jintao, quien anticipó que visitará Buenos Aires en noviembre. El anuncio fue inesperado y entusiasmó a toda la delegación. Ya piensan en Egipto y la India.
El doctorado fue entregado por las autoridades académicas junto a un diploma, una insignia de la universidad y una toga tan amplia como sus sacos cruzados, que el Presidente evitó colocarse en lo que se interpretó como un gesto de inhibición.
Kirchner concluirá hoy la gira cuando mantenga por la mañana un desayuno de trabajo con 20 directivos de empresas chinas de primer nivel, especial-mente seleccionadas por su posibilidad de realizar inversiones en el país.
Entre ellas hay compañías que producen tecnología, biotecnología, energéticas, pesqueras y mineras, a las cuales el gobierno les ha hecho un llamamiento para que produzcan asociaciones con empresas argentinas para montar plantas en el país.
• Invitación
Kirchner abrirá las conversaciones con una breve introducción donde invitará a los chinos a que inviertan en la Argentina como lo hacen en Australia. A la reunión asistirá con sus ministros y los ocho gobernadores que lo acompañan.
«China es el futuro», dijo un diplomático que dio el siguiente ejemplo para reforzar el pedido de inversiones: a junio de 2003, 7 mil empresas chinas en 60 países tenían inversiones por 4.800 millones de dólares, un recurso para evitar la apreciación de la moneda que le reclama Estados Unidos.
Australia, cabe recordar, para atraer inversiones chinas que fueron preferentemente al sector siderúrgico, flexibilizó las condiciones para que ingresen ciudadanos chinos. Kirchner adelantó que piensa hacer lo mismo en la Argentina, eliminando trámites de visas.
Por su parte, el canciller Rafael Bielsa, desmedido tanto en el enojo como en los elogios, calificó a la gira de «fundacional».
En la calificación de Bielsa influyeron los acuerdos logrados como el aerocomercial (vuelos de carga y pasajeros), el de inversiones, la construcción de un túnel en la cordillera de los Andes para facilitar la salida de productos argentinos por el Océano Pacífico, el convenio ferroviario, y la apertura china a cítricos, frutas y carnes.
Después, quizá por exigencia presidencial, Bielsa corrigió una expresión del día anterior donde había señalado que el conflicto piquetero había opacado el éxito de la misión.
«Más que opacar la gira, el tratamiento mediático del conflicto piquetero pareciera querer restarle una trascendencia que todo el mundo reconoce», dijo el canciller.
«Cuando decimos que esto va a rendir frutos cuando haya un encuentro anual de presidentes y dos de cancilleres, además de la reunión de la comisión mixta, decimos que la relación debe construirse con gestos, como el que ahora toma Hu», añadió. El anuncio formal de la visita sería dado al finalizar la gira.
Fuentes diplomáticas estimaron que dados los resultados, el Presidente podría encarar próximamente nuevas giras de esta calidad, con ministros, gobernadores y empresarios, a otras naciones como India, el otro gigante que viene creciendo, y Egipto.



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