La reapertura de los registros de exportación para trigo y soja generó expectativa ayer en el mercado local, donde la oleaginosa obtuvo subas de hasta 1,3% y el cereal mostró una tendencia irregular, con alzas en las posiciones que marcan negocios sobre la cosecha vieja, que aún -5 millones de toneladas- se encuentra en manos de los productores. Pero la decisión del gobierno de mantener cerrado el registro para las exportaciones de maíz motivó que los precios de dicho cereal se desplomaran hasta 3,5% debido a la incertidumbre que reina entre productores y exportadores. De esta forma, el valor del trigo quedó en u$s 196 por tonelada, el del maíz en u$s 110 y el de la soja en u$s 250 por tonelada.
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Pero hubo más escasez que certezas, y varios comentarios sobre la pesquisa que lanzó el gobierno para descubrir las ganancias extras que habrían logrado exportadores que aceleraron sus registros de ventas externas de soja la semana previa al cierre del mercado, cuando ya se presumía que aumentarían las retenciones a la exportación. Algunos exportadores indicaban desconocer la acción encarada por una de las áreas del gobierno, que no estaría alejada de internas entre sectores.
Sin embargo, quienes frecuentan el mercado de granos coincidían en que la aceleración de los registros durante los últimos 10 días previos al cierre habría generado un ingreso adicional de u$s 400 millones para los exportadores, que ayer seguían beneficiándose con valores en alza para la soja en el mercado externo, aunque podrán comprar la oleaginosa en el mercado local a un valor inferior al que regía previo al aumento de las retenciones. No obstante,el sostenimiento de los precios en la plaza internacional desdibuja el reclamo de los productores.
La reapertura de los registros para soja y trigo rige desde ayer y reduce el plazo de vigencia de las declaraciones juradas de venta al exterior, que antes permitía concretar los embarques en el plazo de un año y ahora acota el registro y la colocación a 150 días corridos en el caso de la oleaginosa y a 90 días para el cereal.
Para el gobierno se busca «normalizar el funcionamiento en forma paulatina y ordenada a fin de facilitar la comercialización» de estos productos, estableciendo un «régimen especial». La reducción de la vigencia de la registración «se establece con el objeto de posibilitar una adecuada apreciación de la evolución de las operaciones de venta al exterior (...), el normal abastecimiento del mercado interno y un oportuno contralor fiscal de sus exportaciones».
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