El mundo de los mercados prosiguió en una «poltrona» y por efecto de la globalización el clima se unifica, más allá de los hemisferios y las estaciones reales. Tarde tropical, pesada por demás, que en nuestro ámbito culminaría en el viejo recinto con un ágape de la Bolsa de Comercio, recibiendo a sus asociados. (El detalle que le puso una nota de color a desempeños tan abúlicos.) Los que, por norma, estuvieron bajo el influjo de lo que pudiera hacer el Dow Jones. Indicador que no salió de sus bases y prosigue en la figura de que 2007 se desvanezca, sin intentos de modificar nada.
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Una hora después de nuestra clausura, el Dow aterrizó con un saldo de 0,3% -inocuo, inexpresivo, incoloro, insaboro-y los demás ya venían actuando en consecuencia. Así, el índice de Brasil quedó en la neutralidad total, mientras que el Merval tuvo más desplazamiento, hasta un medio por ciento en alza. Mínimo de 2.119, con máximos de 2.140 y cerrando en la misma altura. Lo mejor que pudo verse, esa coincidencia de obtener el mejor fruto de la rueda al momento de la campanada final.
No hay para discutir respecto del ritmo de la fecha, ya que la propuesta de precios era prometedora de muy escasa actividad. Sin embargo, se hicieron $ 91 millones de efectivo y con 12% de segmento en acciones. Muy parejas las especies, casi iguales en alzas y en bajas, destacando la labor en Molinos Río y su casi 9% de aumento, Morixe con más de 7% y Acindar arriba de 3 por ciento. Estrella, Alpargatas y Aluar resultaron de las notorias en baja. Hoy se producirá casi la finalización del ejercicio, quedando después un camino cortado por feriados y la rueda de Nochebuena que, en esta ocasión, no se llevará a cabo. Reinicio recién para el miércoles próximo, entre brindis y despedidas. La Bolsa, soporífera.
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