La semana prosiguió como venía, y setiembre se perfiló como su antecesor, todo en una sucesión que tiene sus anclas muy clavadas en un lecho fangoso. Repetición de negocios, equilibrio constante entre las órdenes opuestas, finales que se adivinan desde mucho antes de la campana. Y, por ahora, desplazamientos sin daños profundos sobre los precios globales, emergiendo casos particulares que se distinguen alternativamente de una a otra rueda.
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También por el exterior se pasó la misma película, con el Dow perdiendo 0,7% y el Bovespa amplificando en su recinto lo que le llegaba de lejos: hasta una pérdida rozando 1,8%. Indudablemente, el índice brasileño recoge muchas más espinas que el Merval. Punto a favor... Y por aquí, una raleada avanzada de operadores que vieron cómo el Merval tenía mínimo de 1.635, alcanzando un máximo en 1.652 y concluyendo en 1.650. Esto dejó apenas 0,3% de marca negativa, con calificativo muy sesgado hacia lo «neutro».
La fisonomía básica del mercado se sostuvo en una figura de baja talla, como de escaso volumen: en tal caso, bastante armonioso.
Fueron nuevamente 30 millones de efectivo y que subieron su participación hasta casi 11%. Ergo, declive de otros segmentos en el total general, especialmente en «cauciones» que se contrajeron a $ 76 millones. Volvió a aumentar Tenaris sus negocios, yendo a casi 170.000 papeles, pero con un nivel de más tono vendedor y que le costó casi 0,5% de su precio anterior. En cambio, Galicia ofició de defensor del ponderado, con muy buen 1,6% de aumento. CEPU, con 3,1%, y Alpargatas, con 1,7%, contribuyeron a favor. Cuarta rueda semanal con otra pesada carga, también con mochilas contrarias que vienen de afuera. Una joyita.
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