Una jornada que se puede definir de "tímida". Pero, para ser sinceros, lo mejor que podía pasar. Después de todo, ya casi estamos a punto de reconocer que el mercado ha vuelto a transitar el territorio de los toros y es importante que no se asusten, especialmente teniendo en cuenta lo que comentábamos ayer acerca de que setiembre ha sido históricamente el peor mes del año. Si bien la mejora de 1,08% del Dow (que finalmente cerró por encima de la línea de los 9.000 en 9.053,64 puntos) y la suba de 0,97% del NASDAQ pueden dar idea de otra cosa, lo cierto es que la jornada fue muy tranquila. El mercado arrancó con algunas dudas, pero media hora después de las 10 se colocaba prácticamente en la zona de los valores de cierre, y salvo una "agachada" poco antes de las 14, poco y nada hay para comentar. Apenas una levantada de pulgar para Microsoft, una alerta para desprenderse de acciones y tomar más efectivo de la gente del CSFB, una merma en las proyecciones para las empresas de semiconductores por los de Salomon, y de la mano de un dólar que volvió a trepar ante las demás monedas, un poco de rebalanceo de carteras y un interés acotado, pero expandido a prácticamente todos los sectores, bastaron para que S&P finalizara la rueda en 962,7 puntos, 20,69% por encima del mínimo marcado el 23 de julio pasado, con lo que "oficialmente" el mercado entra en un "bull market". Cada quien tiene su teoría para tratar de explicar cómo es que, frente a un saldo de noticias negativas que ha venido superando con creces a las positivas, el mercado se ha mantenido alcista durante tanto tiempo. Esperemos que alguna de ellas sea cierta y que los toros no se nos escapen del corral antes de tiempo.
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