Un proyecto enviado a la Legislatura neuquina por el gobierno de Jorge Sobisch puede abrir el conflicto. Le quita a la Nación la potestad sobre los recursos gasíferos, que el gobernador considera un derecho de las provincias que poseen yacimientos hidrocarburíferos. Sobisch había señalado días atrás: "Estoy cansado de regalarle el gas a Buenos Aires", en alusión al perjuicio que significaron para su provincia la devaluación de Remes Lenicov y la posterior inmovilidad de las tarifas: 800 millones de pesos en dos años. Ahora, si prospera el proyecto, no sólo podrá operar Neuquén en el negocio del gas (a través de empresas estatales o mixtas), sino que es la llave para readecuar los costos del combustible en boca de pozo. Y eso pondría al Gobierno nacional ante el inexorable aumento de tarifas que hasta ahora ha negado.
«Este proyecto fue concebidocon antecedentes técnicos, pero también con distintas posiciones político-institucionales que reconocen a las provincias como propietarias de los recursos en cuestión», indicó el mandatario.
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