Sólo 10% de los empleados recibirá el aumento de $ 100
Sólo un millón de trabajadores de los más de 11 millones comenzaría a recibir en los próximos días el aumento salarial de 100 pesos dispuesto por el gobierno. Automáticamente quedan afuera 8 millones de personas entre empleados públicos, el personal jerárquico, los autónomos, los trabajadores de las empresas monotributistas y, obviamente, los empleados en negro. Sólo un tercio de los tres millones de trabajadores restantes desempeña tareas en empresas que estarían en condiciones de cumplir con el pago. Se trata de empresas exportadoras y de sustitución de importaciones que tienen posibilidad de absorber sin problemas el aumento salarial. Otro tercio comenzó ya a negociar algún tipo de flexibilidad en el pago, como liquidarlo en 12 cuotas en lugar de 6, postergar el pago por unos meses o reducir las horas extra o las horas trabajadas. En este capítulo se encuentran las automotrices y empresas de servicios. El resto de las compañías directamente no lo pagará, al entender que están al borde de la supervivencia y que un aumento salarial implicaría su cierre. Entre éstas están las de la construcción, el comercio y las PyMEs. En estos casos se estudia declarar a la empresa en «procedimiento de crisis» ante el Ministerio de Trabajo. Un panorama que no contempló el gobierno por su apresuramiento en buscar soluciones a la crisis por decreto, cuando la realidad económica no da más lugar a este tipo de medidas.
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Esto ocurrirá si se cumple la previsión del economista y experto en mercados laborales de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), Juan Luis Bour, que aseguró a este diario que, del total de empresas del país que están alcanzadas por el aumento, sólo un tercio está en condiciones de cumplir normalmente con el pago de este incremento salarial nominal. Para Bour, otro tercio negociaría con sus empleados la manera de flexibilizar este pago, mientras que el restante tercio directamente no podrá cumplir por encontrarse en plena crisis. En estos últimos dos casos, la empresa debería solicitar una autorización al Ministerio de Trabajo para la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis.
En total, y teniendo en cuenta que la fuerza laboral empleada dentro del país suma 11,2 millones de personas, y que la obligación alcanza a unos 3 millones de empleados en relación de dependencia, quedan 8,3 millones fuera del régimen. Si se tiene en cuenta que, según Juan Luis Bour, sólo podrá cumplir con la obligación un tercio de las empresas alcanzadas, se llega a la cifra de sólo un millón de trabajadores que recibirán los 100 pesos.
El tercio que, para Bour, cumplirá puntualmente con el pago lo conforma la mayoría de empresas que pueden aumentar los salarios por estar en una situación económica favorable o por tener espaldas financieras para absorberlo. En este sector se ubicarían las empresas que tienen posibilidades de exportar (aceiteras, molinos y petróleo), las que están sustituyendo importaciones (papel y químicos) y las que tienen potenciales posibilidades de crecer en el mediano plazo y espaldas para absorber el aumento (alimentos y bebidas).
El último tercio directamente no podrá liquidar los 100 pesos. En su mayoría se trata de rubros en situación terminal como la construcción, el comercio pequeño y mediano y la mayoría de las PyMEs. En este caso se trata de rubros donde lo que se debate es la propia supervivencia y un aumento en la nómina salarial de cualquier nivel implicaría simplemente el cierre del local o de la empresa.
Según Juan Luis Bour, este nuevo régimen tendrá efectos negativos sobre la próxima medición del índice de desempleo cuya encuesta se hará en octubre de 2002. Para el economista, las consecuencias se verán en una caída estacional de la demanda de trabajadores, por el costo de contratar a un nuevo empleado. Para Bour, «además del aumento en el costo, hay un temor en las empresas de que este incremento se incorpore desde enero al salario básico, con lo cual el costo laboral dejaría de ser temporal para convertirse en permanente».




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