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En un acuerdo que quedó escrito, pero no fue firmado, LAN aceptó auxiliar a Southern Winds por un período que se estimaba en tres meses y terminó en cuatro, ya que el grupo chileno se hizo cargo de los salarios desde febrero hasta mayo por un total que se estima en 2,2 millones de dólares.
Para pagar los gastos corrientes, sobre todo el combustible, tiene el dinero que recauda con promociones especiales,mientras no está pagando deudas porque está en concurso de acreedores desde marzo.
Actualmente, tiene 850 empleados, aunque según versiones, no renovó el contrato de unas 150 personas afectadas al Jumbo que volaba a Madrid. De este modo, si SW no encuentra comprador, en julio volvería a quedar desocupada la misma cantidad de trabajadores que cesaron con el cierre de LAPA, y cuya situación obligó a la creación de LAFSA, la empresa aérea del Estado que ahora desapareció, porque LAN entró al mercado local.
Durante el tiempo en que recibió el subsidio del Estado por 3 millones de pesos mensuales para aumentar su operatoria y emplear a los trabajadores de LAFSA, Southern Winds no mejoró su situación y llamativamente tomó más personal, aunque tenía disponible el de la aérea estatal, del cual sólo incorporó a la mitad.
En las últimas semanas, Juan Maggio rechazó una oferta de Martín Varsavsky para quedarse con la empresa. Pero más allá de la actitud del empresario, también es cierto que la propuesta estaba sujeta a que LAN se hiciera cargo de la operación doméstica de SW, lo que en apariencia no interesó al grupo chileno.
LAN ya pidió numerosos destinos nacionales e internacionales, y se estima que el gobierno llamará a audiencia pública para debatir ese pedido a fines de julio (en la misma reunión se discuten los pedidos de otras empresas).
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