Había «prometido» tres meses de oxígeno y, sin embargo, sólo tardó 12 días en dar marcha atrás a su palabra: la calificadora de riesgo Standard & Poor's (S&P) ayer bajó la calificación de la deuda pública argentina a niveles de país vulnerable o propenso al default (incumplimiento).
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«S&P bajó las calificaciones soberanas de la Argentina en moneda local a «BB/B» desde «BBB/A3» y en moneda extranjera a «BB» desde «BB», reza el comunicado oficial. En pocas palabras representantes de la calificadora explicaron que consideran que la situación del país empeoró a partir del mayor déficit que tendrá este año. Por lo que es ahora más «vulnerable» a incumplir sus compromisos financieros.
Según la calificadora «la disminución de las calificaciones refleja la revisión por parte de S&P de las proyecciones del nivel de deuda pública en relación con el PBI, que no logrará un pico de 50%. Las nuevas estimaciones de crecimiento efectuadas por el gobierno, sumadas a la menor capacidad para efectivizar un ajuste fiscal de envergadura, requerirán una modificación de la Ley de Responsabilidad Fiscal». «Incluso, recalca S&P, con un congelamiento de los gastos a nivel nacional y provincial, las autoridades proyectan alcanzar el equilibrio fiscal en el 2005, frente al 2003 original.»
Por ello, «dada la naturaleza del régimen de convertibilidad, la flexibilidad de la Argentina para incurrir en déficits fiscales se encuentra limitada».
La calificadora mantuvo la calificación soberana de corto plazo en moneda extranjera en el nivel «B». La única señal alentadora fue que S&P sacó de «creditwatch» (en revisión) las calificaciones argentinas, en la que fueron puestas el 1 de noviembre pasado. «La perspectiva de las calificaciones es estable», señala el comunicado de S&P lo que implica que ya no esperan cambios, ni subas ni bajas, en las calificaciones de la deuda argentina. «La reducción de la diferencia entre la calificación en moneda extranjera y en moneda local refleja el deterioro fiscal», afirma S&P porque «dada la convertibilidad, la brecha entre la calidad crediticia de obligaciones en moneda local y extranjera se hace menor ya que hay escasa flexibilidad monetaria. Más aún, la flexibilidad fiscal se encuentra restringida a menos que se acumulen superávit en años de crecimiento económico».
Entre los argumentos esgrimidos por la calificadora para la sorpresiva baja señala que «en respuesta a la más reciente crisis de confianza, la administración De la Rúa anunció medidas sobre seguridad social y transferencias entre la Nación y las provincias. Sin embargo, estos últimos proyectos particularmente los relacionados con provincias, pueden ser difíciles de aprobar, e incluso la implementación de ambas medidas podría ser insuficiente para bajar la prima de riesgo requerida por los inversores. Un nivel alto y volátil de la prima de riesgo deprime la inversión y, con ella, el crecimiento».
«El paquete ampliado del FMI y acreedores del gobierno que actualmente se está negociando debería ayudar a mitigar el temor de los inversores sobre la capacidad de la Argentina de cerrar sus requisitos de endeudamiento bruto de 7,3 por ciento del PBI para el 2001. Los detalles del paquete deberían hacerse públicos próximamente y ser aprobados por el directorio del FMI hacia fin de año.