Stiglitz: "Bush va a dejar país hundido"
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Joseph Stiglitz
A eso, hay que sumar «un dólar tan débil que el comprar un café en Londres o París se ha convertido en una operación de altas finanzas».
Pero el balance no finaliza ahí, ya que según Stiglitz, «tras casi siete años de este presidente, Estados Unidos está peor preparado que nunca para afrontar el futuro». El Premio Nobel recuerda que el país no ha invertido lo suficiente en educar a ingenieros y científicos, es decir, «a la gente con las cualidades necesarias para competir con China e India».
«No hemos invertido en el tipo de investigación que nos convirtió en la potenciatecnológica del siglo XX y aunque el presidente entiende ahora -o al menos eso dice- que debemos de alejarnos del hábito de usar petróleo y carbón, durante su mandato hemos aumentado la dependencia de ambos», destaca el académico.
Stiglitz hace hincapié en que cuando Bush llegó a la Casa Blanca, Estados Unidos tenía un superávit de u$s 2,2 billones, que pudieron haberse invertido en áreas clave.
«Pero la administración Bush tenía sus propias ideas», dice Stiglitz, quien recuerda que la primera gran iniciativa económica del presidente fue un masivo recorte fiscal para los ricos en junio de 2001, al que le siguió otro en el 2003.
«Los que tenían ingresos por encima del millón de dólares recibieron un recorte fiscal de u$s 18.000, más de 30 veces superior que el que recibió el estadounidense medio», dice el autor.
El artículo apunta que el crecimiento económico ha favorecido a los que no necesitaban ayuda y destaca que un estadounidense de 30 años tiene unos ingresos, ajustados por inflación, 12% inferior a los que tenía su padre hace 30 años.
Además, unos 5,3 millones más de estadounidenses viven ahora en la pobreza que cuando Bush fue elegido presidente, lo que lleva a Stiglitz a concluir que «la estructura de clase de EE.UU. sigue la dirección de Brasil y México».
A lo anterior hay que añadir el enorme costo de la guerra en Irak, que según las cifras oficiales supera ya el medio billón de dólares, pero que según Stiglitz podría superar en cuatro veces esa cantidad si se añaden cifras como los incentivos para reclutar soldados o las pensiones vitalicias a soldados heridos.
«Es normal preguntarse, ¿qué habríamos hecho con ese dinero si lo hubiéramos gastado en otras cosas?», dice el autor, quien recuerda que la ayuda estadounidense a Africa ronda los u$s 5.000 millones anuales, el equivalente a menos de dos semanas de gastos en Irak.




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