F inalmente, y a pesar de la paupérrima rueda del viernes último, los tres principales índices accionarios cerraron la semana con una suba, de la que, además, puede decirse que fue significativa, al trepar el Dow 2,2%, el S&P 500 2,5% y el NASDAQ 3,9%. Siendo la primera vez en cinco semanas que el mercado en su conjunto queda del lado ganador, es claro que aunque más no sea por una cuestión de elemental prudencia matemática, no ha llegado todavía el tiempo del optimismo exagerado. Es cierto, como señalan algunos, que vimos crecer el volumen los días en que los indicadores bursátiles quedaron del lado ganador. Pero también es cierto que la que acaba de terminar está entre las tres semanas de menor volumen total en lo que va del año y que el viernes último apenas si se alcanzaron a realizar operaciones con poco más de 1.100 millones de papeles en el mercado tradicional y 1.200 en el electrónico. Si tomamos en cuenta que en esa rueda el Promedio Industrial retrocedió 0,16%, en tanto lo mejor pasó por el NASDAQ, que ganó 0,11%, se entiende por qué la definimos antes como una rueda "paupérrima". Buscando argumentos con que entender la suba de los precios, lo más destacado pasa por la baja en el precio del petróleo y la caída de la tasa de los bonos del Tesoro (la idea es que la suba del petróleo frenara el crecimiento económico y así la Fed demorara su política de incrementos en el costo del dinero), que a su vez apuntaló la merma del dólar frente al euro y al yen. La confianza siempre es mala cuando se trata de dinero, pero en principio, lo más seguro es apostar a que las cosas no cambiarán radicalmente en los próximos días.
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