16 de junio 2004 - 00:00

Suba salarial de Kirchner forzó cercanías provinciales; ¿táctica?

Suba salarial de Kirchner forzó cercanías provinciales; ¿táctica?
Santa Cruz tendría actualmente un desempleo de 18,7%, en lugar de 2,7%, si esa provincia tuviera el mismo porcentaje de trabajadores públicos sobre población económicamente activa que la provincia de Buenos Aires. Formosa, bajo el mismo análisis, oculta un desempleo de 22,1% a diferencia de 8% registrado; la mayoría de las provincias se encuentra en una situación similar. Es importante conocer esto porque 2,7% de desempleo en Santa Cruz podría tentar migraciones internas de personas desocupadas. Posiblemente radicarse en Santa Cruz significará conseguir un empleo público o gestionarlo pero no necesariamente más seguridad de trabajar.

EL EMPLEO ESTATAL

En la Argentina hay, según datos de 2002 de la Fundación Atlas, casi 7 millones de personas que dependen del Estado y 9,1 millones de trabajadores en el sector privado, por lo que por cada dependiente del Estado que administra hay sólo 1,31 persona que generan riqueza.

En otros términos, la cantidad de personas cuyo ingreso proviene del Estado (sin contar si tienen familiares a su cargo) equivale al total de la población de las provincias de Catamarca, Chubut, Formosa, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Misiones, Neuquén, Río Negro, San Juan, San Luis, Santa Cruz, Santiago del Estero y Tierra del Fuego; 14 de las 24 provincias.

DESEMPLEO ENCUBIERTO

Las provincias argentinas ocupan 1.360.000 personas, de las que 420 mil son asalariados de la provincia de Buenos Aires (50% de ellos, docentes) aunque paradójicamente es la provincia por su magnitud -más grande que toda España-que menos trabajadores tiene en relación con su población económicamente activa (PEA), 6,8%. En Córdoba y en la Ciudad de Buenos Aires las proporciones llegan a 7,61% y 7,84% respectivamente. La provincia de Santa Cruz es, al contrario, la que más emplea en estos términos: 22,9% de la PEA son trabajadores estatales. Otras provincias con parecida situación son Formosa y La Rioja en las que el índice llega a 20,96% y 19,97% respectivamente.

Si se tomara entonces a la provincia de Buenos Aires como relación óptima de empleados públicos (EP) sobre la población económicamente activa, se pone más en evidencia el exceso de trabajadores en el sector público provincial:
el consolidado de todas las provincias debería emplear 1.027.000 personas, 333 mil menos de las que utiliza actualmente. Cabe destacar, sin embargo, que la provincia de Buenos Aires, a pesar de ser el mejor ejemplo argentino, está lejos de una situación ideal. El estado de California, con un PBI 40 veces superior al bonaerense y con una población de 35,5 millones de personas, da trabajo a la misma cantidad de personas.

Las administraciones provinciales tienen una planta de personal 30% superior al óptimo, siempre tomando como ideal la relación EP/PEA bonaerense.

El empleo público en provincias más pobres no puede mirarse sólo técnicamente cuando suele ser casi la única fuente de ingreso para igualar a los habitantes del país. En el mejor de los casos la falla está en gobernantes provinciales que no impulsaron fuentes de trabajo. Es muy distinta la necesidad de ingreso y oportunidades de un ciudadano formoseño y uno de la Capital Federal. Sin embargo no todo es criticable. Para Santa Cruz y La Rioja, el volumen de dinero que gastan en salarios en relación con el presupuesto provincial es menor que en las tres provincias con mejor situación por menor porcentaje de empleo estatal. O sea, les pagan a más pero menos.

AUMENTO DE $ 150

Las quejas y los pedidos por fondos para hacer frente a un aumento de salarios para todos los trabajadores estatales llegaron al gobierno nacional desde casi todas las provincias. El gasto en salarios supera en la mayoría de ellas 40% del presupuesto y hace insostenible el aumento. Sin embargo, desde Santa Cruz no se escucharon quejas contra el Presidente; su decisión afecta en mínimo grado la situación de esa provincia patagónica, que no llega a los 200.000 habitantes. Como se podía esperar de una medida de Kirchner, la provincia debería aumentar sólo 2,3% el presupuesto provincial 2004 para hacer frente al incremento salarial.

Para el resto de las provincias la situación es más complicada, Buenos Aires necesitaría aumentar el presupuesto 6,1%; Córdoba y Santa Fe, 6,20% y 5% respectivamente. Lo peor se lo lleva Formosa, que necesitaría incrementar 9,27%.

Con el aumento de $ 150 a estatales las provincias gastarían $ 2.700 millones más en salarios por año, lo que representa 68% del excedente de superávit primario pactado con el FMI, botín disputado por sindicatos, ministros, gobernadores y piqueteros.

El gobierno nacional -con relativamente pocos empleados públicos en relación con las provincias-los mantiene en $ 1.200 mensuales promedio que en el orden nacional (ver cuadro) lo tienen o superan tres provincias patagónicas. El resto no. Por tanto, fue un golpe duro a las provincias que el grueso de sus sueldos públicos lo tienen por debajo de $ 1.000 y en consecuencia a casi todos les tuvieron que dar el aumento de $ 150. Muchos sostienen que fue un hábil golpe táctico del gobierno para que todos los gobernadores concurrieran por ayuda a la Casa Rosada. Si fue táctica para ayudar a votar una nueva ley de coparticipación, será bienvenida. Si sólo fue táctica para aislar a los gobernadores de Eduardo Duhalde, es mera política pero útil al país. El tiempo dirá.

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