Suba salarial de Kirchner forzó cercanías provinciales; ¿táctica?
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Si se tomara entonces a la provincia de Buenos Aires como relación óptima de empleados públicos (EP) sobre la población económicamente activa, se pone más en evidencia el exceso de trabajadores en el sector público provincial: el consolidado de todas las provincias debería emplear 1.027.000 personas, 333 mil menos de las que utiliza actualmente. Cabe destacar, sin embargo, que la provincia de Buenos Aires, a pesar de ser el mejor ejemplo argentino, está lejos de una situación ideal. El estado de California, con un PBI 40 veces superior al bonaerense y con una población de 35,5 millones de personas, da trabajo a la misma cantidad de personas.
Las administraciones provinciales tienen una planta de personal 30% superior al óptimo, siempre tomando como ideal la relación EP/PEA bonaerense.
El empleo público en provincias más pobres no puede mirarse sólo técnicamente cuando suele ser casi la única fuente de ingreso para igualar a los habitantes del país. En el mejor de los casos la falla está en gobernantes provinciales que no impulsaron fuentes de trabajo. Es muy distinta la necesidad de ingreso y oportunidades de un ciudadano formoseño y uno de la Capital Federal. Sin embargo no todo es criticable. Para Santa Cruz y La Rioja, el volumen de dinero que gastan en salarios en relación con el presupuesto provincial es menor que en las tres provincias con mejor situación por menor porcentaje de empleo estatal. O sea, les pagan a más pero menos.
AUMENTO DE $ 150
Las quejas y los pedidos por fondos para hacer frente a un aumento de salarios para todos los trabajadores estatales llegaron al gobierno nacional desde casi todas las provincias. El gasto en salarios supera en la mayoría de ellas 40% del presupuesto y hace insostenible el aumento. Sin embargo, desde Santa Cruz no se escucharon quejas contra el Presidente; su decisión afecta en mínimo grado la situación de esa provincia patagónica, que no llega a los 200.000 habitantes. Como se podía esperar de una medida de Kirchner, la provincia debería aumentar sólo 2,3% el presupuesto provincial 2004 para hacer frente al incremento salarial.
Para el resto de las provincias la situación es más complicada, Buenos Aires necesitaría aumentar el presupuesto 6,1%; Córdoba y Santa Fe, 6,20% y 5% respectivamente. Lo peor se lo lleva Formosa, que necesitaría incrementar 9,27%.
Con el aumento de $ 150 a estatales las provincias gastarían $ 2.700 millones más en salarios por año, lo que representa 68% del excedente de superávit primario pactado con el FMI, botín disputado por sindicatos, ministros, gobernadores y piqueteros.
El gobierno nacional -con relativamente pocos empleados públicos en relación con las provincias-los mantiene en $ 1.200 mensuales promedio que en el orden nacional (ver cuadro) lo tienen o superan tres provincias patagónicas. El resto no. Por tanto, fue un golpe duro a las provincias que el grueso de sus sueldos públicos lo tienen por debajo de $ 1.000 y en consecuencia a casi todos les tuvieron que dar el aumento de $ 150. Muchos sostienen que fue un hábil golpe táctico del gobierno para que todos los gobernadores concurrieran por ayuda a la Casa Rosada. Si fue táctica para ayudar a votar una nueva ley de coparticipación, será bienvenida. Si sólo fue táctica para aislar a los gobernadores de Eduardo Duhalde, es mera política pero útil al país. El tiempo dirá.




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