El mercado de commodities agrícolas no da respiro al gobierno. Ahora el girasol trepó a valores impensados a principios de año -subió 128%- y se incrementa el volumen de subsidios que el Estado debe volcar hacia la industria exportadora para compensarle las pérdidas que significaría dejar de vender al exterior aceite de girasol, muy demandado en el mundo, a cambio de que se destine el grueso de la producción al mercado interno.
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La oleaginosa trepó casi 3% ayer en el mercado local de granos y cotiza en u$s 351 por tonelada para la nueva campaña, que comenzará a operar plenamente en marzo. La Argentina producirá el año próximo casi 4 millones de toneladas y está comercializando los 3,6 millones de toneladas recolectados este año. La mitad de dicho volumen se consume internamente como aceite.
Es el aceite mezcla el que complica al gobierno con incidencia en el índice de inflación. Por eso, en abril de este año implementó un sistema de compensaciones destinado a la industria aceitera, con un cálculo basado en los precios de referencia estatales, que distan mucho de los valores que se pueden encontrar en el mercado internacional. Ayer mismo, Agricultura fijó un precio de $ 2.440 (u$s 783) para la tonelada de aceite de girasol, contra una cotización del mercado de Rotterdam (referencia mundial) de u$s 1.260. Es decir que el gobierno destinaría u$s 477 por cada tonelada de aceite que se incita a operar internamente. Se calcula que el Estado deberá desembolsar u$s 12 millones hasta fin de año para compensar a los aceiteros.
El girasol es un producto muy demandado por estos días. Problemas en los principales países productores menguaron la oferta internacional y todo el mundo está mirando hacia la Argentina, el principal exportador mundial. Pero el país ya no es lo que era: en la campaña 89/90 se recolectaban 7 millones de toneladas por año, pero las irregularidades de precios determinaron que los productores abandonaran el cultivo.
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