Suben tasa para ahorristas, pero igual se van al dólar

Economía

Al Banco Central le cuesta cada vez más dominar al dólar y a las tasas. Ayer tuvo que salir a vender nuevamente para que la cotización mayorista no supere $ 3,16 (cerró en $ 3,156), pero no pudo evitar que los rendimientos en el mercado financiero volvieron a trepar.

La BADLAR finalizó ayer en su mayor nivel desde la última semana de setiembre, al ubicarse en 12,43% anual. Este es el costo que los bancos afrontaron para convencer a los ahorristas con más de un millón de pesos a mantener inmovilizados sus fondos por otros 30 días. Esto, a su vez, repercutió en las tasas que las empresas tuvieron que pagar para financiarse, por ejemplo, a través de fideicomisos financieros.

«Es normal que ocurra esto a menos de 20 días de las elecciones. Se nota mucha cautela y tanto público como empresas privilegian pasarse a divisas o piden más premio por permanecer con plazos fijos en moneda local», señaló el jefe de la mesa de dinero de un banco extranjero.

Una de las incógnitas que da vuelta en el mercado es qué hará el Central, que preside Martín Redrado, después del 28 de octubre. ¿Mantendrá el compromiso de evitar que la cotización no suba de $ 3,20, o luego de las elecciones permitirá que aumente algunos centavos? Ayer permaneció en $ 3,18 en las pizarras de las casas de cambio. La decisión política de evitar fluctuaciones de la divisa llega hasta las elecciones. Un aumento del tipo de cambio nominal por encima de esos valores provocaría alarma en el público y terminaría desatando más inflación. Así lo entienden en el BCRA y por eso no dudaron en vender reservas a partir de agosto.

  • Perspectivas

    Pero nada está dicho respecto a cómo seguirán los mercados después de los comicios. Si siguen las dudas entre los inversores, no debe descartarse que continúe la demanda de dólares, lo cual le pondría más presión al Central. Las reservas están «clavadas» hace dos semanas en u$s 43.000 millones, con ventas compensadas por la mejora en la cotización del oro y del euro.

    Un signo de encarecimiento del costo del dinero lo dan las últimas emisiones del fideicomiso. Ayer se colocó un título megabono (de una casa de electrodomésticos) a una tasa de 18,25%. Se trató de una emisión a tasa variable (de acuerdo con la evolución de BADLAR) y sólo cinco meses de duración, pero ni así consiguieron reducir el rendimiento.

    Las tasas para financiarse no volvieron, por lo tanto, al pico de 25% que se produjo en medio de la crisis hipotecaria en Estados Unidos (fines de agosto y principios de setiembre). Pero quedaron al menos dos escalones por encima del nivel precrisis. La única referencia que hoy controla el Central es el call money, es decir la tasa interbancaria para préstamos a uno y siete días.
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