La pretensión de la CGT oficial de aumentar los salarios privados por decreto, que estaría siendo analizada por el gobierno, « terminaría siendo un planteo elitista», ya que deja afuera a la mitad de los trabajadores, que son los que están empleados en negro. La conclusión parte del último informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), que asegura que el reclamo sindical «no toma como prioridad a quienes más sufren la crisis».
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Según el trabajo, «el salario real en el sector privado registrado siguió la misma senda que el PBI» en los últimos años, ya que «se desplomó en 2002, pero en el primer trimestre de 2004 recuperó la pérdida con un nivel similar al último trimestre de 2001». Sin embargo, para IDESA, que dirige Osvaldo Giordano, «el salario real en el sector privado no registrado (en negro) se desplomó en 2002 y nunca recuperó el nivel previo a la devaluación».
El informe menciona que «el salario bruto nominal en el sector privado registrado es de $ 1.150, mientras que el salario nominal del empleo en negro es de apenas 408 pesos. O sea que el salario en negro representa apenas 35 por ciento del salario en blanco, cuando antes de la devaluación representaba 44 por ciento».
• Disociación
Según IDESA, «esto avalaría la hipótesis de un comportamiento análogo al de la productividad», ya que «por un lado, los salarios reales del sector privado no registrado muestran una fuerte disociación con la dinámica de la economía al punto tal que acumulan una pérdida del orden de 25 por ciento».
La explicación que menciona la entidad para que se dé esta distorsión salarial entre los sectores formal e informal-de la economía es que en los primeros « prevalecen las empresas de mayor productividad (alto valor de ventas por hora de trabajo) que, en general, demandan mano de obra calificada». Como, además, «las personas de alta calificación desocupados son la minoría (de los 2,2 millones de desempleados, 150.000 son de alto nivel de educación), la relativa escasez de trabajadores calificados hace que la mayor demanda de mano de obra de las empresas por el crecimiento económico se traduzca en subas de salario».
En cambio, «en la economía no formal (que en términos de empleo alcanza 50 por ciento), prevalecen las empresas de menor productividad (bajo nivel de ventas por hora de trabajo), que demandan mano de obra menos calificada». Como las personas desempleadas de menor calificación son la mayoría (2 millones de desocupados tienen educación baja y media), «esta abundancia de personas de baja calificación que busca trabajo hace que la mayor demanda de mano de obra de las empresas no se traduzca en aumentos de salarios».
IDESA termina asegurando que «los aumentos de salarios por decreto son ineficaces desde la perspectiva de compensar las consecuencias sociales más gravosas de la devaluación», y que «la mitad de los trabajadores del sector privado, que son los empleados formales, está mejorando su salarios al ritmo de la actividad económica sin necesidad de que el gobierno intervenga». Por otra parte, «la otra mitad, los trabajadores no registrados, sufre las consecuencias de su bajo nivel de calificación y no son beneficiados por los aumentos que fija el gobierno».
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