La ansiedad por gastar el excedente del superávit fiscal está alentando a incrementar subsidios familiares para los trabajadores registrados. El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, incentivó al cegetista José Luis Lingieri para que presionara a sus pares en no demandar un salario mínimo mayor a los $ 450, con la promesa de subir las asignaciones. De modo que elevarían el salario máximo para acceder a los subsidios de $ 1.750 a $ 2.500, así como los montos de las asignaciones en torno a 40%. Por su parte, los industriales dieron su visto bueno porque el dinero lo pone la ANSeS, o sea, el Estado. De modo que los fondos para financiar este nuevo gasto provendrán del superávit de la agencia recaudadora. Estaba todo planeado para implementarlo a partir de octubre, pero es probable que la iniciativa -y el compromiso con la CGT-se postergue.
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