Todo indica que el gobierno sufriría hoy un quinto traspié en su afán de sancionar en el Senado el proyecto que modifica y aumenta la tasa sobre el gasoil. Para convertir en ley la iniciativa, que eleva fondos a la cartera de transporte a cargo de Ricardo Jaime para subsidios y favorece los intereses de Hugo Moyano (un porcentaje de la recaudación será destinado a la mejora de servicios de transporte de carga y profesionalización de transportistas), son necesarios 37 votos positivos. Este es un número improbable de conseguir, cuando, además del rechazode los radicales, hay grandes diferencias dentro del bloque del PJ.
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Hace una semana, el proyecto sufría su cuarto fracaso por motivos obvios: se sabe que el aumento de la alícuota de 18,5% a 20,2% que se pretende votar hará subir el gasoil otro 1,5%, y el mismo día que debía tratarse el tema en el recinto la petrolera Shell dispuso un aumento sobre ese combustible, medida a la que luego adhirió Esso.
Sin embargo, mientras algunos coinciden en que lo mejor es tirar la pelota para adelante, en los pasillos de la cámara alta un grupo de legisladores kirchneristas se mueven para satisfacer los caprichos del Presidente, quien les imploró, tras el acto del cierre del canje de la deuda, una pronta sanción a la ley de gasoil.
Tanto radicales como peronistas de provincias agropecuarias como los santafesinos Carlos Reuteman y Roxana La Torre, los pampeanos Silvia Gallego y Rubén Marín y los cordobeses Roberto Urquía y Hayde Giri esgrimen los mismos argumentos a la hora de fundamentar el rechazo: no hay dudas de que la medida impositiva encarecerá el precio del gasoil.
El propio Miguel Angel Pichetto reconoce desacoples dentro del bloque PJ, aunque intenta poner paños fríos al asegurar que la única diferencia se da respecto del aumento del porcentaje.
• Mayoría especial
Cabe recordar que al tratarsede un proyecto que modifica asignaciones de la coparticipación, necesita mayoría especial. En otras palabras, requiere 37 votos afirmativos para convertir en ley el texto aprobado en Diputados. Una cifra que sólo se conformará en caso de contar con el apoyo de algunos de los « disconformes».
Cabe recordar que la tasa vigente fue obra de Domingo Cavallo (se sancionó por decreto), pero al ser declarada inconstitucional el Congreso debe convertirla en impuesto aprobado por ambas cámaras para evitar impugnaciones judiciales.
La recaudación del aumentode la alícuota se utilizaría --entre otras cuestiones-para financiar obras viales, reducir los costos de peajes y subsidiar las empresas privadas de transporte. Y de allí surge otro de los problemas de la ley: los mayores fondos que van a engrosar la criticada política de subsidios de la secretaría de Jaime -la misma que terminó complicando al gobierno en el caso SW-y la ayuda extra al fondo de profesionalización de los choferes de Moyano. Aunque en el bloque radical prefieren -por ahora-el silencio, reconocen en voz baja que hay una única posibilidad de destrabar el asunto: aprobando el impuesto, pero con una modificación en la alícuota de 18,5%, mientras que del resto de los problemas están dispuestos a negociar. En ese caso, la última palabra la tendría Diputados.
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