29 de enero 2002 - 00:00

Supermercados ganan más vendiendo efectivo

La venta de efectivo en pesos se transformó en uno de los negocios más rentables en una economía hoy paralizada. Las empresas que manejan mucho dinero en efectivo están obteniendo más utilidades por las operaciones financieras que por su propia actividad comercial. El caso típico son los supermercados, hoy imposibilitados de remarcar precios por la recesión. Con 100 pesos que cobran en efectivo de sus clientes, por ejemplo, compran títulos como Patacón y LECOP por un total de $ 110. La diferencia, de 10%, a veces se amplía hasta casi 15% cuando reciben un cheque del «corralito» por el di-nero cash. Tras estas operaciones financieras, utilizan los bonos para pagar impuestos y los cheques para el pago a proveedores y sueldos. Como en los '80, fruto de la inestabilidad económica, los gerentes financieros vuelven a ser los ejecutivos estrella en las empresas.

La venta de efectivo se transformó en uno de los negocios más rentables de las últimas semanas, sobre todo para un determinado rubro de empresas que mueven mucho efectivo. El cash no lo utilizan para adquirir dólares, sino para comprar patacones, LECOP y cheques de «corralito», contra lo cual se pueden hacer diferencias que ya ascienden a 12 por ciento.

Ante la imposibilidad de subir precios en el marco de la fuerte recesión y la caída de ventas, para muchas empresas la venta de efectivo significó la posibilidad de aumentar en forma significativa la facturación. No se trata de un aumento de productividad ni de una ganancia de nichos de mercado. Simplemente es la vuelta de un clásico: la bicicleta financiera.

La operación de efectivo contra títulos o cheques no tiene precios homogéneos y puede registrar importantes variaciones en el día. El descuento para los cheques promedia 10%, pero en los últimos días fue necesario pagar 12% para zafar del cerrojo bancario.

En el caso de los bonos, los LECOP están levemente más depreciados, cotizando a $ 88 por cada lámina de $ 100, mientras que los patacones vienen cayendo en forma rápida, pasando de $ 92 a principios de la semana pasada a un precio de $ 89 ayer.

Las compañías que tienen un alto nivel de acceso a liquidez son -lógicamente- las más activas en el negocio. El caso más claro es el de los supermercados, que más allá de la implementación de todo tipo de instrumentos bancarios, continúan manejando mucho efectivo. También están en el mismo grupo las compañías de colectivo y transporte en general, licenciatarias de peajes y empresas vinculadas a espectáculos.

Estas empresas aprovechan la escasez de efectivo que se nota en el mercado, que durará por lo menos hasta que el Banco Central comience a emitir. Del otro lado, como en las últimas semanas continuó la colocación por parte del gobierno de bonos LECOP -sobre todo en las provincias- se produjo una fuerte depreciación de su valor.

El mecanismo para las compañías que aprovechan este esquema es simple:
con $ 100 en efectivo puede adquirir LECOP, patacones o cheques por un total de $ 110. Habiendo hecho una diferencia de 10%, las compañías utilizan los bonos y el dinero del «corralito» para cancelar deudas con sus proveedores, hacer frente al vencimiento de impuestos y pagar sueldos.

Del otro lado, quien buscó el efectivo está queriendo comprar dólares. Obviamente, quienes entregan cheques lo que buscan es una vía de escape del «corralito».

• Consecuencia

Justamente, la venta de dólares que viene realizando el BCRA en las últimas dos semanas provocó una alarmante falta de pesos en el mercado local. Y la consecuencia inmediata de esta situación es que se encareció notablemente la operatoria para obtener pesos en efectivo contra dinero en el «corralito».

La compra de efectivo contra la entrega de cheques al día se realizó ayer a una tasa cercana a 12%, cuando hace diez días apenas se exigía 8%
. Esto significa que por la entrega de un cheque de $ 100 se pueden obtener apenas $ 88.

El problema es que mientras el Banco Central se ocupa de proveer dólares suficientes a través de la venta de reservas,
en cambio no hay nadie que hoy asegure una oferta adecuada de pesos. Se espera que cuando el BCRA salga a actuar como prestamista de última instancia haya mayor fluidez de efectivo.

Incluso en los últimos días, muchas operaciones en el mercado bursátil y financiero tuvieron serios problemas de cancelación, ante la dificultad para conseguir los billetes de pesos necesarios.

La tendencia de los últimos días demostró que existe una importante demanda de dólares para ahorro. La contrapartida de la compra de las divisas que todos los días vende el Banco Central -
ya suma cerca de u$s 300 millones el acumulado- es la reducción similar del circulante en poder del público.

Esta notoria falta de pesos restringe la demanda de dólares, con lo cual el Banco Central a través de una reducida venta de divisas diaria consigue mantener estable su valor, en torno a $ 1,70/$ 1,80.

Por otra parte, el efectivo que consigue la gente -al ser tan escaso- también es conservado para efectuar compras y distintas operaciones a lo largo del mes. Ante este panorama, resulta cada vez más complicado conseguir cash, lo que lleva a público y compañías a aceptar descuentos cada vez más altos para salir del «corralito».

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